Biografía de la Virgen de Guadalupe

A instancias del Catolicismo las apariciones de la Virgen María, designadas formalmente como apariciones marianas, ostentan una enorme relevancia en los principios y dogmas de dicha religión. ,

Han sido los propios creyentes, o personas comunes sin lazos con la creencia quienes aseguraron haberlas visto o experimentado alguna manifestación directa de ellas en un tiempo y espacio concreto, inlcusive algunas de ellas fueron aceptadas por la Iglesia, hecho que les atribuyó mayor realismo.

En el caso de la Vírgen de Guadalupe, una de las apariciones marianas más emblemáticas que existen en el mundo y que sucedió en México, y otras populares como la de Fátima (Portugal), y de Lourdes (Francia), han desarrollado cultos y adoraciones muy fervorosos, que hasta trascendieron los límites del territorio de la aparición

Su historia que se inició hace un poco más de cuatro siglos, ha ido progresando tanto en creyentes como en la relevancia de su celebración que se decretó para el mismo día en que se le apareció al indígena de nombre Juan Diego un 12 de diciembre del año 1531.

La historia de su culto ha sido tan magnífica que hasta hizo que el propio Juan Diego fuese santificado en el año 2002 por el ya fallecido Papa Juan Pablo II

Juan Diego era muy creyente, prueba de ese fervor fue que en la madrugada de ese 12 de diciembre de 1531, cuando se dirigía desde su pueblo a la ciudad de México para asistir a misa y a sus clases de catecismo, oyó una voz que lo llamó por su nombre.

Estaba precisamente en el cerro Tepeyac y en su cumbre se sorprendió al avistar a una mujer de enorme belleza, que vestía un vestido brillante, y le aseguró que era la Virgen María, madre de Dios

Acto seguido le pidió que en ese mismo lugar le erigiese un templo que sería el lugar al cual quien quisiera pudiera acercarse para sentir su amor, ayuda, y acompañamiento.

Cuando Juan Diego le pidió al obispo que concretase dicho pedido éste por supuesto no le creyó, y ante la insistencia le contestó que le trajese una prueba irrefutable.

Y Juan Diego le llevó al obispo la prueba ineludible de la existencia y aparición: la imagen de la Virgen plasmada en su tilma, una manta típica de algodón que llevan los hombres de campo

El obispo quedó fascinado y a partir de ese momento se erigió su santuario denominado como la Basílica de Santa María de Guadalupe, al pie del cerro Tepeyac, en la ciudad de México, que se construyó entre los años 1682 y 1708, y se convirtió en el más visitado del mundo, siguiendo nada más y nada menos que a la Basílica de San Pedro en Roma.

Los diversos estudios que los expertos efectuaron sobre la tela la dieron por válida y la Iglesia formalizó su existencia y culto.

Lo que sucedió con esta Virgen fue algo bastante particular porque su veneración trascendió a la propia religión, y tanto su imagen como su historia han sido enarboladas y acompañaron los diversos procesos políticos de la política mexicana, algunos ciertamente intensos como la Revolución de comienzos del siglo XX.

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