Biografía de Victoria Kent

En las primeras décadas del siglo XX el movimiento feminista libró importantes batallas. En España un pequeño grupo de mujeres alzaron su voz de manera enérgica y brillante. Entre ellas podemos destacar a Margarita Nelken, la Pasionaria, Clara Campoamor, Federica Montseny o Victoria Kent.

Nació en Málaga y sobre la fecha exacta de su nacimiento hay una cierta polémica. Era hija de un comerciante de telas y de una ama de casa.

No asistió a la escuela en los primeros años de formación porque sus padres decidieron que fuera educada en casa por profesores particulares.

En 1916 se trasladó a Madrid para estudiar bachillerato en una nueva institución progresista. Estudió magisterio y en 1920 comenzó los estudios de derecho. En 1924 se convirtió en una de las primeras mujeres en ejercer la abogacía en España.

Con la llegada de la ll República se afilió al Partido Radical Socialista y salió elegida diputada en las Cortes Constituyentes.

En el primer gobierno de la República fue nombrada Directora General de Prisiones

En 1931 Victoria Kent ya tenía una dilatada experiencia como abogada. Había defendido ante un tribunal militar a Álvaro de Albornoz, acusado de sublevación (con su brillante intervención ante el jurado consiguió la absolución de su defendido). Durante varios años también trabajó defendiendo los derechos laborales de los trabajadores y tuvo un papel destacado en varias asociaciones jurídicas.

Lo primero que hizo al ser nombrada para el nuevo cargo fue recorrer las cárceles y penales de España. Se encontró con una realidad desoladora y decidió tomar algunas medidas. Así, suprimió los viejos camastros, mejoró la alimentación de los presos, introdujo buzones para que la población reclusa pudiera expresar sus quejas de forma anónima y eliminó los grilletes como forma de castigo (con el hierro fundido de los grilletes hizo que se levantara una escultura para honrar la memoria de Concepción Arenal, una pionera del feminismo en el siglo XlX).

Así mismo, introdujo la asistencia voluntaria de los reclusos a la misa, permitió la lectura de la prensa diaria y favoreció el acceso a la cultura.

Entendía que las prisiones debían ser lugares dignos y orientados a la reinserción social

Un día el director del penal de El Dueso le trasladó su preocupación, ya que muchos reclusos tenían armas y en cualquier momento podía ocurrir un episodio grave de violencia o un amotinamiento. Victoria Kent fue al penal y se reunió con todos los presos en el patio.

En primer lugar, les dijo que se comprometía a poner en marcha varias reformas para mejorar la vida de los presos. Sin embargo, también les recordó que debían hacer algo a cambio: abandonar de inmediato las armas.

Se produjo un silencio durante varios minutos y, de pronto, un joven preso sacó de su bolsillo un cuchillo y lo lanzó a un rincón del patio.

A partir de ese momento una lluvia de armas fue dirigida al mismo sitio. Según recordó en alguna ocasión, este episodio fue uno de los más emocionantes de su vida.

El debate entre Victoria Kent y Clara Campoamor

En la primera legislatura de la ll República estas dos mujeres protagonizaron un intenso debate relacionado con el voto femenino. Si bien las dos luchaban por los mismos ideales, había una discrepancia entre ambas, pues Clara Campoamor entendía que el parlamento debía apoyar el voto de las mujeres, mientras que Victoria Kent consideraba que la sociedad española todavía no era lo suficientemente madura y la propuesta debía posponerse (en su opinión el voto de las mujeres estaría controlado por sus maridos o bien por las indicaciones de los sacerdotes).

La disputa dialéctica entre una y otra provocó todo tipo de burlas y comentarios.

Finalmente ganó la postura de Clara Campoamor y fue reconocido el voto femenino. De alguna manera, el tiempo le dio parcialmente la razón a Victoria Kent, ya que en las siguientes elecciones ninguna de ellas salió elegida como diputada y una coalición conservadora se hizo con el poder en España.

Durante la guerra civil se centró en la creación de refugios y guarderías para la población infantil

Al finalizar la guerra se exilió en Francia, donde permaneció oculta en la embajada mexicana. Posteriormente se exilió en México y Estados Unidos.

En México impartió clases de derecho penal y en Nueva York tuvo un papel destacado como asesora en la ONU y en la revista Iberia (esta publicación contaba con el apoyo financiero de una gran amiga de Victoria Kent, la filántropa Louise Crane).

En su etapa en el exilio siguió defendiendo los ideales republicanos y la emancipación de la mujer.

En 1977 regresó a España tras un exilio que duró 38 años, pero sintió una cierta decepción cuando vio que la nueva democracia apostaba por la monarquía y no por la república.

Murió en Nueva York en 1987.

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