Biografía de Tutankamón

Tutankamón, llamado originalmente como Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón, fue un faraón egipcio perteneciente a la dinastía XVIII, y que gobernó Egipto por un corto periodo de tiempo: 1.336 y 1.327 A.C.

No sería su reinado, su gestión, lo que lo catapultaría a la fama sino que su popularidad y reconocimiento se deben al descubrimiento de su tumba, en el año 1920, en el marco de una expedición destinada justamente a obtener evidencias de los faraones enterrados, la que abrió paso al conocimiento de información inédita sobre su tiempo, usos y costumbres, entre otras cuestiones.

Aporte fundamental a la Egiptología

Cuando el arqueólogo y egiptólogo inglés Howard Carter descubre su tumba la sorpresa fue mayúscula dado que se toparon con una enorme cantidad de elementos y pertenencias del faraón, con las cuales fue enterrado, tal era la costumbre de la época, que ciertamente impresionaron por su valía y por los datos de cómo se vivía en aquel tiempo que aportaron.

En principio, ya la máscara funeraria con la que fuera enterrado el faraón, hecha de oro batido, con incrustaciones de pasta de vidrio y turquesas, generó admiración por la sofisticación y el detalle en el diseño.

Pero como dijimos, Tutankamon no estaba solo sino que lo acompañaban una gran cantidad de objetos de su pertenencia que permitieron conocer más de la época y constituyeron aportes fundamentales a la egiptología, disciplina que se ocupa del conocimiento del antiguo Egipto.

Al descubrir su morada también se pudo conocer que murió muy joven y a causa de la malaria.
Y también se supo que habría tenido dos niños con su esposa porque junto a él había dos pequeños féretros con restos de un niño muerto al nacer y otro en estadio de feto.

Una maldición que no fue

Otra cuestión que no se puede soslayar, a propósito de este personaje, es su presunta maldición. Varios de los exploradores que participaron del descubrimiento de su tumba fallecieron tras el descubrimiento y ello contribuyó a alimentar el mito de una supuesta maldición.

Ahora bien, vale aclarar que quienes no abonan esta idea argumentan que los restos de hongos que había en el aire de la tumba podrían haber incidido en indisponer a los mismos, desestimando el mito de la maldición.

Fotos: iStock, Marcio Silva / Cem Turkmen

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