Biografía de Travis Kalanick

Si cuando hablamos de Bill Gates, rápidamente todo el mundo lo identifica con Microsoft, o Steve Jobs con Apple, o Mark Zuckerberg con Facebook, mucho menos conocidos son otros emprendedores que han fundado empresas tecnológicas menos poderosas pero bastante influyentes, como es el caso de Uber.

Si preguntamos en la calle por Uber, la mayoría de los transeúntes sabrá de qué hablamos (ni que sea por sus polémicas con el gremio del taxi), pero si interpelamos a las mismas personas sobre la identidad de su fundador, pocos podrán responder con su nombre.

Travis Kalanick es un emprendedor y empresario norteamericano del sector de la tecnología, conocido sobretodo por ser uno de los fundadores y CEO (hasta 2017) de Uber.

Kalanick nació el 6 de agosto de 1976 en Los Angeles, California, criándose en el barrio de Northridge ubicado en el Valle de San Fernando, el típico barrio residencial mayoritariamente de casa unifamiliares que podemos ver hasta la saciedad en muchas películas.

Su interés por la tecnología le viene desde joven, habiendo aprendido a programar en el instituto (middle school en los Estados Unidos). Esto marcó su devenir, ya que al entrar en la universidad (Universidad de California, UCLA) cursó estudios de ingeniería informática.

Como otros grandes emprendedores del mundo de la tecnología (léase Bill gates o Steve Jobs, por ejemplo), Kalanick tampoco terminó sus estudios universitarios, dejándolos para enrolarse en una start-up.

No, no era Uber. Aún no; corría 1998, y la empresa se llamaba Scour, que también denominaba su producto, un servicio de intercambio de archivos P2P y buscador de archivos multimedia. Era la época del florecimiento de estos servicios (al año siguiente llegaría Napster).

Kalanick no se contaba entre sus fundadores, pero se enroló pronto en el equipo, aunque esta empresa y su sistema de intercambio acabaron como era de esperar: denunciados a mediados del 2000 por la RIAA, Scour se vió en la obligación de echar el cierre.

Podríamos afirmar sin miedo a equivocarnos que Travis Kalanick es un emprendedor en serie, puesto que aún con las cenizas de Scour calientes, se embarcaba en Red Swoosh.

Esta última se basaba también en el intercambio de archivos P2P, y su gestión llevó a Travis a ser perseguido por la hacienda norteamericana (Departamento de IRS) por evasión de impuestos y fraude. No sería la última polémica en la que este emprendedor se vería inmerso a lo largo de su vida, como veremos más adelante.

En 2007, el mismo Kalanick conseguía vender la compañía a Akamai, un gigante de la gestión del tráfico de datos en Internet, por 19 millones de dólares.

En 2009 Kalanick cofundaba en San Francisco y junto a Garrett Camp, una pequeña start-up que basaba su modelo de negocio en que las personas que tenían coche, pudieran ofrecerlo a modo de taxi a tiempo parcial. Había nacido Uber.

La nueva empresa creció como la pólvora pese a su enfrentamiento con el gremio de los taxistas allá donde fuera, y fue un emblema de las empresas conocidas como “unicornios”, con una alta valoración bursátil pero con un modelo de negocio difuso, que no se sabe si aportará beneficios, aunque con gran potencial para revolucionar un sector.

Uber impulsó que, en muchas ciudades (pues sólo establece su servicio en grandes áreas urbanas) se haya establecido una regulación que protege a los taxistas en detrimento de Uber.

En 2015, Uber ya operaba en 360 ciudades de 66 países. En este tiempo, el estilo de gestión de Kalanick, CEO desde su fundación hasta su dimisión en 2017, se ha visto acompañado de la polémica.

Al parecer, Travis Kalanick habría llevado un estilo de dirección marcadamente sexiste en la empresa.

De hecho, el 85% de los ejecutivos de Uber eran varones en el momento de su dimisión, lo que apoya la tesis. Además, también se le acusaba de ocultar las acusaciones de acoso sexual que se hacían en la empresa, y de no hacer nada al respecto.

Pero las acusaciones contra Kalanick iban más allá, al acoso personal y a ignorar cómo se sentían sus subalternos para imponer su voluntad, no razonar con ellos y adoptar las mejores decisiones.

El trato a los conductores, y su consideración de que no son empleados cuando, en algunos países, se ha obligado a la empresa que los acepte como tales, es otro ejemplo de la búsqueda de la maximización de los resultados sin tener en cuenta las consecuencias para las personas.

En 2017, y tras unos meses de tensiones con el consejo de administración, Kalanick es obligado a dimitir.

La puntilla a su carrera como CEO en Uber podría haber sido un vídeo de cámara oculta en el cual se le ve discutiendo con un conductor de Uber por la tarifa, y publicado por Bloomberg en YouTube.

Pese a dimitir como CEO, continúa manteniendo un asiento en el consejo de administración de Uber (*a diciembre de 2018).

Entre diciembre de 2016 y febrero de 2017 también formó parte, junto a otros ejecutivos de la industria tecnológica, del consejo económico del presidente Donald Trump, el cual se vio obligado a dejar debido a la mala imagen que estaba generando para la compañía.

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