Biografía de Tim Berners Lee

La invención de la web tiene nombre y apellidos: Tim Berners Lee o, más apropiadamente, Sir Tim Berners-Lee, pues el investigador recibió el título de Caballero del Imperio Británico en 2004.

Pero ¿quién es este tímido y modesto ingeniero informático responsable de una de las creaciones más revolucionarias de los últimos tiempos?

Tim Berners-Lee nació en Londres el 8 de junio de 1955, en el seno de un matrimonio que ya trabajaba en un sector informático que justo empezaba a despegar.

Sus padres trabajaban en el proyecto del Ferranti Mark 1, el primer ordenador de propósito general que fue vendido comercialmente, y del cual se vendieron alrededor de una decena de unidades.

Es fácil imaginar que el entorno familiar tuvo una gran influencia en su elección de profesión para el futuro y, de hecho, el joven Tim aprendió desde muy pronto en su vida conceptos sobre electrónica.

Entre 1973 y 1976 estudió en el prestigioso Queen's College de Oxford, doctorándose en física. Tras doctorarse trabajó un par de años en una empresa británica antes de sumarse al elenco de científicos que trabajaban en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear, más conocido por sus siglas en inglés.

Fue en el CERN, donde ingresó en 1980, que Berners-Lee crearía la web a partir de una necesidad: intercambiar información entre científicos de forma estandarizada y coherente.

El problema era constatable entre los diversos grupos de investigación que trabajaban en el centro en aquel entonces: al intercambiarse datos mediante sistemas informáticos que eran distintos, a veces había mucho trabajo en arreglar formatos e información que no se podía traspasar directamente.

Debemos pensar en que la informática de la época era diferente de la actual. Hoy en día tenemos pocos problemas en utilizar una llave USB, por ejemplo, para intercambiar archivos entre sistemas distintos. Entonces esto no era tan fácil, y se convertía en toda una aventura.

En puridad, Tim Berners-Lee no inventó una nueva tecnología, si no que dio un nuevo uso a una ya existente.

Dicha tecnología era el hipertexto, que ya existía desde hacía tiempo, pero el hecho no le resta un ápice de mérito al científico inglés.

El desarrollo del primer servidor web y de la primera página se dió en una estación de trabajo NeXT, la marca que Steve Jobs creó al ser expulsado de Apple.

Corría 1989, y el invento de Berners-Lee corrió como la pólvora, pues facilitaba enormemente el intercambio de información. A principios de la década de los noventa del siglo XX, la web ya era un servicio común entre los -aún pocos- que utilizaban Internet.

No obstante, aún era uno de los servicios que la red proporcionaba, aunque poco a poco iría desplazando a los demás para convertirse en sinónimo de Internet.

Berners-Lee, de carácter introvertido, vivió los primeros años de este éxito bastante de espaldas a él, y a día de hoy (*diciembre de 2018) todavía afirma que él es una persona normal que no ha hecho nada extraordinario.

No obstante, también parece ser consciente de su fama, y lo ha aprovechado para realizar algunas declaraciones advirtiendo de los peligros de Internet.

Otra muestra de su humildad y falta de egocentrismo es que todo su trabajo está libre de royalties, no lo ha puesto a su nombre. Quienes le conocen afirman que no busca reconocimiento, si no que es una persona apasionada por su trabajo que disfruta con él, y que tiene suficiente con que otros también lo disfruten.

Poco después de crear la World Wide Web, en 1990, se casó con Nancy Carlson, una programadora informática que también estaba trabajando en Suiza (país donde el CERN tiene su sede), en este caso en la Organización Mundial de la Salud. Con Carlson tendría dos hijos, y se divorciarían en 2011.

En 1994, Berners-Lee se trasladó a los Estados Unidos, fundado allí el World Wide Web Consortium, organismo conocido también como W3C.

El W3C es el organismo que establece los estándares que debe seguir la web, tales como el lenguaje HTML o las funcionalidades estándares de los navegadores (browsers). También vela para que la red sea accesible a todo el mundo.

Para ello, y a imagen y semejanza de lo que ha hecho su creador, el W3C trabaja solamente con tecnologías que no estén sujetas a royalties.

Actualmente (diciembre de 2018), Tim Berners-Lee continúa siendo el director de esta organización.

Profesionalmente, y desde mediados de la primera década del siglo XXI, Tim Berners-Lee ha encadenado diversos trabajos en grandes proyectos.

Es el caso de su participación, a partir de 2009, en el proyecto de apertura de datos del gobierno británico, que buscaba hacer accesibles los datos de la administración a la ciudadanía en general y los desarrolladores.

Fuera de su actividad profesional, ha recibido numerosos galardones y reconocimientos por su trabajo en la web, que es a su vez considerado como uno de los mayores avances de la humanidad en materia de comunicaciones.

Entre estos reconocimientos, destaca el de Caballero del Imperio Británico que he mencionado al comienzo de este artículo.

Dicha distinción le otorga el derecho a utilizar la nomenclatura “Sir”, que podemos ver la mayoría de las veces anteponiéndose a su nombre.

En 2014 se casó con Rosemary Leith, una emprendedora de Internet canadiense afincada en Londres.

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