Biografía de SorenKierkegaard

Soren Kierkegaard fue un filósofo danés, precursor del existencialismo, una corriente filosófica que centró su atención en los hombres: ¿quiénes somos?, ¿por qué estamos aquí? ¿qué se espera que logremos?, entre otros cuestionamientos, apelando claramente a una mirada subjetiva de las personas que impuso nuevas preguntas e inquietudes alrededor de nosotros.

Nació en Copenhague el día 5 de mayo del año 1813, a instancias de una familia con abultados recursos económicos que le permitió acceder a una educación de excelencia, primero estudio Teología, y luego Filosofía, que se convirtió en el objeto de su afecto para siempre.

Su padre, dueño de una profunda fe religiosa, lo impulsó a estudiar teología y hubiese querido que se convirtiese en clérigo, sin embargo, solo cumplió con el doctorado en la materia, para más adelante erigirse en u crudo crítico de ella.

Su teoría filosófica y pensamiento estuvieron muy influidos por su rechazo a la postura de la iglesia y a la filosofía hegeliana que dominaban la escena en la primera parte del siglo XIX y no podemos soslayar que su excesiva emotividad también fue una condición que supo tallar fuerte en sus reflexiones y en la mirada que le impuso al mundo y a los hombres, es decir, su filosofía tan aclamada por muchos colegas que lo continuaron gozó de un impulso personal y tuvo mucho de autobiográfica.

Algunas desdichadas circunstancias familiares y su trunco compromiso agudizaron un estado de melancolía casi permanente a lo largo de su vida.

La conciencia sobre nosotros mismos y el mundo que nos circunda, característica distintiva y esencial de la raza humana, nos hace superiores y diferentes, pero al mismo tiempo nos atribuye una carga difícil de sobrellevar que en muchos casos nos paraliza y nos colma de ausencia de certezas.
Fue el pionero en preguntarse quién soy, para que estoy en este mundo, y que se espera de mí entre otras cuestiones.

Las decisiones que son personales y deben ser libres son las que determinan nuestras vidas y son imposibles de obviar, siempre tenemos que elegir algo, estamos condenados a ello.

A la moral le otorgó una presencia fundamental en las elecciones siendo que para él es ella la responsable que elijamos aquello que es justo y nos reporta felicidad y gusto. Por otro lado, sostuvo que somos nosotros los únicos y últimos responsables de nuestras decisiones y por ende de lo que decidimos ser, nadie, ni los otros, ni las circunstancias que nos rodean, tienen la responsabilidad de ello

Fue un adelantado en identificar la angustia, un mal tan común en estos tiempos y tan inherente en el hombre que decide, porque esa constante tarea de definirnos y elegir nos genera angustia.
Cuando elegimos dejamos siempre algo de lado y eso nos provoca incertidumbre, sumado esto a un pensamiento que nos talla recurrentemente: perderlo todo en algún momento.

Para Kierkegaard la angustia es un estado que va de la mano de la libertad de elegir, y si bien esa autonomía produce vacilaciones y un sentir que puede agobiar, el resultado de ser libres bien vale dicha angustia. No plantea a la angustia desde una idea tremendista de pasarla mal sino como una respuesta inherente a las dudas que genera la libertad de optar

Si bien su propuesta filosófica gozó de tremenda influencia en los siglos posteriores, también fue objeto de duros cuestionamientos, especialmente por su marcado individualismo, por atribuirle al hombre la responsabilidad en todo lo que le sucede y hace, obviando que es parte de un mundo en movimiento y que está inserto en diversos grupos sociales cuyas interacciones lo influyen, lo quiera o no.

Colegas sobresalientes que lo sucedieron en el tiempo reconocieron su influencia: Jean Paul Sartre, Martin Heidegger, y Miguel de Unamuno.

Escribió alrededor de unas 30 obras pero mayormente bajo un seudónimo.
Falleció a la temprana edad de 42 años a causa de la tuberculosis.

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