Biografía de Sor Juana Inés de la Cruz

Podemos considerar la historia de Sor Juana Inés de la Cruz como una maravilla dentro de un mundo en el que sólo los hombres accedían a la palabra. Su voz ha sido considerada por la historia de la literatura como una de las más bellas y significativas debido a que pudo sobreponerse a la época y establecer ideas que incluso hoy en día siguen siendo válidas o interesantes para reflexionar. Algunos sectores del feminismo retoman sus textos como un importante aporte a la tradición feminista de escritura.

La unión de dos mundos que marcarían para siempre su vida

A partir del encuentro entre las culturas de Europa y América se dio uno de los procesos de integración más importantes de la historia. Las sociedades antes aisladas comenzaron un extenso período de mestizaje y de intercambio de elementos culturales que darían por nacimiento una cultura diferente, mixtura de ambas. La historia de vida de la pequeña Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más popularmente conocida como Sor Juana Inés de la Cruz sería un ejemplo de tal situación. Aunque los datos sobre su nacimiento en España no han podido ser fehacientemente comprobados, todos nos indica que el mismo se habría producido a mediados del siglo XVII en la localidad de San Miguel Nepantla, en lo que en aquel entonces era el Virreinato de la Nueva España (actual México).

Hija de padres españoles que habían llegado a América en busca de nuevas oportunidades, Inés creció asimilando tanto la cultura heredada por parte de su familia como la cultura nativa que marcó profundamente su acercamiento al pensar y al sentir americano. Desde muy pequeña aprendió la lectura y la escritura y su tiempo libre comenzó a dedicarlo al estudio, a la reflexión sobre las desigualdades que ella misma observaba en las fincas donde vivía (posesión de su familia) y a la creación de sonetos y poemas personales.

El coraje para decidir qué vida llevar

Una de las características más sobresalientes de la vida de Sor Juana Inés de la Cruz es su decisión de escapar del futuro que se esperaba normalmente para las mujeres de aquella época. Decidida a no casarse y dedicar su vida a la literatura o el arte, emprendió el camino de la religión y así fue que a sus veinte años aproximadamente ingresó en la Orden de San Jerónimo. Allí se sintió lo suficientemente cómoda como para trabajar sobre sus textos, estudiar, aprender latín y dedicar su vida a la reflexión sobre Dios. A lo largo de sus años dentro de la orden escribió diversos tipos de textos que muchas veces le significarían las críticas de sus superiores por considerárselos muy mundanos o poco sacros.

Sor Juana Inés de la Cruz se vio vinculada con numerosos hombres de poder que le brindaron su ayuda para que pudiera cumplimentar sus deseos de escribir y publicar sus textos. No se sabe con exactitud qué vínculo mantuvo con los mismos pero oficialmente se habla de acompañamiento y ayuda. Su interés por reivindicar los derechos de la mujer a acceder al mundo de las letras le han ganado desde entonces, y particularmente en los últimos tiempos, un importante reconocimiento entre sectores del feminismo que la consideran una voz central de la tradición hispanoamericana. Se cree que su muerte se dio en el año 1695 debido a una extensa epidemia que asoló la ciudad de México donde ella se encontraba.

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