Biografía de Sócrates

En la historia de la filosofía occidental Sócrates es un pensador paradigmático. No fue solamente el maestro de Platón, ya que también fue un agitador social, un polemista, un buscador de la verdad y un hombre íntegro. Difícilmente sus aportaciones provocan indiferencia.

En la cronología de la historia de la filosofía se recurre a este filósofo ateniense del siglo V a. C, pues los filósofos anteriores a él son conocidos como presocráticos y los posteriores conforman las diferentes escuelas socráticas.

La agrafía de Sócrates

Conservamos la mayoría de obras de Platón y Aristóteles, pero Sócrates no dejó nada escrito. Practicaba la agrafía, ya que entendía que la filosofía tenía que estar viva y no en los libros. Así, salía a recorrer las calles y plazas de Atenas para dialogar con sus vecinos sobre todos aquellos asuntos que van allá de las modas y los debates cotidianos, como la justicia, el bien, la belleza o la valentía.

El filósofo no daba discursos ni clases, pues simplemente hacía preguntas a su interlocutor para ayudarle a que él mismo descubriera la verdad. Algunas de sus sentencias son recordadas 2500 años después, como el célebre "conócete a ti mismo" o "solo sé que no sé nada".

¿Qué sabemos de él?

Según la mayoría de textos, era un hombre de pequeña estatura, con barriga y con los ojos saltones. Vivía de una manera muy austera y sencilla. En su juventud intervino como soldado en la Guerra del Peloponeso y en su vida privada contrajo matrimonio con una joven llamada Jantipa. Sabemos de él que su madre fue comadrona y de ella aprendió el arte de la mayéutica, es decir, sacar a la luz el conocimiento que permanece oculto en el alma humana. Su padre se llamaba Sofronisco y era un escultor reconocido en Atenas.

En los diálogos de Platón el personaje que expone las ideas del filósofo es precisamente Sócrates. Así, sabemos que se opuso enérgicamente a los sofistas, a los que acusó de relativistas y de intelectuales interesados únicamente por el beneficio económico y no por el auténtico conocimiento.

Leyendo los diálogos platónicos encontramos a un Sócrates con una gran habilidad dialéctica y argumentativa. Es lógico que de manera espontánea se fuera creando a su alrededor un grupo de discípulos, como Platón, Jenofonte o Euclides de Megara. Sin embargo, con su actitud provocativa es normal que ganara algunos enemigos. En este sentido, el poeta Aristófanes ridiculizó a Sócrates en su obra " Las nubes " (con este título quería indicar que el filósofo no estaba en contacto con la realidad terrenal).

Afrontando la muerte

En el año 399 a. C Sócrates fue acusado de introducir nuevas divinidades en la ciudad y de corromper a los jóvenes. El propósito de la acusación era evidente: silenciar al filósofo.

Fue juzgado por un tribunal popular y en el discurso que pronunció en su defensa no se disculpó ni expresó ningún arrepentimiento. Dijo que en su vida había buscado la verdad con honestidad y que lo único que pretendía era mejorar la condición moral de sus conciudadanos. El tribunal le consideró culpable por una pequeña diferencia de votos. Tal y como relata Platón en su diálogo Fedón, Sócrates fue condenado a beber cicuta para acabar con su vida.

Tuvo la oportunidad de huir, pues sus amigos y discípulos tenían un plan de fuga. Sin embargo, el filósofo aceptó con serenidad el castigo a pesar de ser injusto. Momentos antes de beber la cicuta habló tranquilamente con sus amigos sobre la inmortalidad del alma.

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