Historia de Shiva

En la India adoran a múltiples dioses y todos ellos surgen a partir de Brahman, la fuente creadora originaria de todo lo que existe en el universo, incluido la pluralidad de dioses. En el hinduismo existe un concepto trinitario de la realidad: Brahman crea el universo, Vishnú lo sostiene y Shiva es quien lo destruye. Una vez finalizado este proceso todo empieza de nuevo.

Shiva representa la destrucción porque solo se puede crear a partir de una previa destrucción. Por otra parte, el resto de divinidades cumple funciones más específicas ( por ejemplo, Ganesha proporciona sabiduría y buena suerte y Kama es el dios relacionado con el amor ).

El papel de Shiva en los Vedas

Los Vedas son los textos más antiguos del hinduismo y fueron escritos en sánscritos 2000 años a. C. En ellos aparecen los fundamentos del hinduismo y la figura de Shiva se presenta con características singulares y a veces contradictorias.

Por una parte, representa el ideal asceta, pero al mismo tiempo simboliza el amor erótico. Es creativo y fiel y, al mismo tiempo, sus esposas son destructivas y feroces.

Shiva es una divinidad todopoderosa y, a pesar de ello, en las representaciones iconográficas aparece yaciendo bajo los pies de alguna diosa.

Si bien es el dios de la destrucción, no tiene relación con los muertos, pues esta función la cumple el dios Yama.

La simbología asociada a Shiva

En una de sus manos lleva un tambor o damaru, un símbolo que representa el origen del lenguaje en los humanos. Para los hindúes el río Ganges es sagrado porque según las leyendas sus aguas fluyen desde los cabellos de Shiva.

Sus cabellos enmarañados hacen referencia a una de sus transformaciones en otra deidad, el dios del viento o Vayu.

En su frente lleva una media luna, una imagen que hace referencia al poder destructor y creador de Shiva.

Por último, el tercer ojo de Shiva es la imagen de la sabiduría o bindi y, paralelamente, es un ojo cuya energía puede destruir la maldad y eliminar los pecados.
Shiva es el dios de la danza o Natarau. Con sus movimientos frenéticos, destruye el universo y de esta manera Brahman puede crearlo de nuevo.

En la mitología del hinduismo Shiva aparece con cuatro manos y lleva un tridente en una de ellas. Su cuello tiene un color azulado porque según los Vedas bebió el veneno del océano en el momento de la creación.

En una de las leyendas se cuenta que en una ocasión Shiva estaba danzando para disolver la creación y comenzar un nuevo ciclo, pero en ese momento observó el sufrimiento de los hombres y no pudo reprimir unas lágrimas por ellos. Cuando las lágrimas cayeron al suelo se convirtieron en semillas de una poderosa planta, la rudráksha.

Fotolia. (en orden de aparición)
kateja

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