Historia de San Pacomio de Tebas

San Pacomio de Tebas fue un monje cristiano que antes de consagrarse como tal fue un valeroso militar romano que formó parte de las fuerzas dirigidas por el emperador romano Marco Aurelio Majencio (306 al 312). Un viaje a Egipto en el que quedó maravillado por las virtudes de los cristianos lo marcó tanto que se convirtió al cristianismo y fundó una de las primeras órdenes monásticas egipcias. La historia lo erigió en padre y pionero de la vida monacal (cenobitismo).

Hasta ese momento primaba la propuesta anacoreta que se caracterizaba por la falta de disciplina y anarquía de sus miembros, a San Pacomio se le debe justamente haber introducido el orden y la autoridad a través de una nueva modalidad monacal que se llamó cenobitismo.

Habría nacido en el año 287 en Egipto, y fallecido en el mismo lugar, en el año 346, entretanto, en un viaje a la ciudad de Alejandría cambió su vida para siempre, se alejó de la vida de soldado que había llevado hasta ese momento y decidió asumir una vida asceta y cenobita, integrando una comunidad religiosa consagrada a la vida monástica que el mismo fundó. Antes de ello recibió los hábitos de parte del anacoreta cenobita Palamón.

Su comunidad se creó en el año 320, se asentó en la comunidad de Tabennisi, una villa despoblada cita en el Alto Egipto y fue el autor de la Regla de San Pacomio, un sistema normativo, escrito en copto (lengua egipcia antigua), cuyo fin fue regular la vida en el monasterio y que está considerada como la más antigua que emitió una orden cristiana

La vida de todos los monjes que habitaron el desierto egipcio, allá por el siglo IV, se rigió excluyentemente con esta regla.

La normativa pacomiana se ocupó primordialmente en establecer las funciones de los superiores y un sistema disciplinario que marque el orden en la vida interna de la misma ya que prácticamente no contiene manifestaciones teológicas.

Hizo especial hincapié en el rol del monje supremo, quien debía ser un ejemplo de orden y obediencia para el resto, y por tanto, si contrariaba esta disposición podía ser sometido a un juicio, por supuesto perder su cargo, y posteriormente ser expulsado de la orden, por otra parte, manifestó la importancia de la amistad para el satisfactorio funcionamiento de la vida monacal y propuso que tanto los momentos de alimentación como de liturgia se realizasen en conjunto.

Ahora bien, si alguno de los miembros quería vivir como ermitaño podía hacerlo y entonces se le permitía que se alimente en soledad en su celda.

La oración, la caridad y el trabajo fueron tres pilares fundamentales de su acción cotidiana y común, y si alguno disponía de alguna pertenencia o bien material debía compartirla con el resto.

El monacato pacomiano se fue ampliando y extendiendo a territorios vecinos como Siria, Palestina, Etiopía, Asia Menor, inclusive a Europa (Francia especialmente), y progresivamente se fue abriendo a una vida común, sin por supuesto claudicar o alejarse de su compromiso a favor de la austeridad, el orden, la evangelización, y la práctica de la caridad.

Integró el grupo Padres del Desierto o Padres del Yermo, denominación que se les atribuyó a los monjes ermitaños que en el siglo IV dejaron el Imperio Romano para asentarse en Siria y Egipto y se entregaron absoluta y exclusivamente a la oración y la práctica de la filantropía.

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