Biografía de San Martín De Porres

Es uno de los santos latinoamericanos más venerados en su patria Perú, en los países vecinos, y en tantos otros de enorme fervor católico y que han conocido su singular y valiosa historia de vida.

Difundió la caridad, la humildad, el amor al prójimo, la asistencia a enfermos y pobres, y todo ello lo refrendó con su propio ejemplo, no se quedó solamente con la manifestación verbal

Integró la Orden de los Dominicos y hoy es uno de sus símbolos.

Fundada en el siglo XIII, la Orden Dominica, es una de las órdenes mendicantes más grandes del mundo, fundada por el religioso español Domingo de Guzmán, en el marco de una cruzada en Toulouse, Francia

Su origen mezcló raíces españoles y negras, su padre fue un noble español que se estableció en Perú y Guayaquil donde conoció a su madre, una negra liberada y oriunda de Panamá.

La pareja tuvo a Martín, nacido en el Virreinato del Perú en 1579, y una hija, aunque su padre no los reconoció de inmediato y fueron criados por su madre con una absoluta devoción religiosa y en la pobreza.

Enterado de tantas carencias económicas su padre decidió reconocerlos pero vivió en carne propia la discriminación y el maltrato que por esos tiempos se le prodigaba a la raza negra.

Trabajó como barbero y como cultivador de hierbas.

Su inclinación religiosa, fomentada por su madre, hizo que finalmente se decidiese por la carera sacerdotal e ingresó a la Orden de los Dominicos

Se dedicó a realizar los trabajos más humildes vinculados con el aseo y la higiene del convento, y en 1606, cuando fue admitido formalmente por la orden, hizo sus votos de castidad, pobreza, y de obediencia.

A la par de su compromiso para con aquellos que en situación vulnerable le demandaban su asistencia, desarrolló una intensa labor evangelizadora en la comunidad indígena

La opresión y la miseria en la cual vivían las comunidades originarias de la región era deplorable, en tanto, él que era admirado y querido tanto por los ricos como por los más pobres, logró que los de mayores ingresos ayudasen con dinero a los que menos tenían.

Con ese dinero recaudado de las donaciones creó un asilo escuela cuya misión fue darle vivienda digna y estudios a la población más miserable

Murió en Perú, en noviembre de 1639, y su muerte enlutó a toda la ciudad que lloró tremendamente su pérdida y le rindió muchos homenajes.

Su fidelidad a Dios, su acción misionera, y su ayuda a los pobres le abrieron por supuesto las puertas del cielo, en tanto, los milagros que le atribuyeron en vida le abrieron el camino a la santidad que otorga la Iglesia Católica

El Papa Gregorio XVI lo beatificó y el Papa Juan XXIII lo canonizó en 1962.

Entre los milagros que se le adjudican se cuentan: los dones sobrenaturales de poder estar presente en dos lugares al mismo tiempo, sanación, videncia, y levitación, todos ellos usados para causas de lo más nobles.

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