Biografía de San Ignacio de Loyola (1491-1556)

La Compañía de Jesús es internacionalmente conocida, pues constituye uno de los pilares del catolicismo. El papa Francisco pertenece a esta comunidad religiosa y algunos estudiosos han encontrado grandes semejanzas entre el papa y el fundador de la Compañía, Ignacio de Loyola.

El soldado que fundó la Compañía de Jesús

Nació un año antes del descubrimiento de América en el norte de España, concretamente en un pueblo de Guipúzcoa, Loyola. Provenía de una estirpe noble y era el menor de trece hermanos. Siendo muy joven se alistó en el ejército, pues tenía grandes aspiraciones y deseos de triunfo. Sin embargo, cayó gravemente herido en una batalla y como consecuencia de ello permaneció convaleciente durante seis meses en su casa de Loyola.

Como no tenía acceso a los libros de caballerías que tanto le gustaban se centró en la lectura de textos religiosos.

Aquella experiencia cambió su vida y a partir de entonces siguió el camino de la fe. En los siguientes años atravesó un periplo personal muy intenso: dejó el ejército, peregrinó a lugares santos, vivió aislado en una cueva y posteriormente estudió en las universidades de Alcalá de Henares, Salamanca y Paris.

Desde un punto de vista espiritual experimentó una profunda renovación interior. Durante estos años contó con el apoyo de seis fieles seguidores, entre los que destaca la figura de Francisco Javier.

La amistad y la conexión espiritual entre todos ellos fue el germen de la Compañía de Jesús.

El legado de los jesuitas

Ignacio de Loyola viajó a Roma con el fin de presentar al papa Paulo lll su proyecto: la fundación de la Compañía de Jesús. Tras superar algunas dificultades iniciales, logró la autorización papal. La nueva orden religiosa mantiene vivo el recuerdo de su fundador y por este motivo se habla de la espiritualidad ignaciana.

Por otra parte, desde el punto de vista teológico y doctrinal la iglesia católica en su conjunto practica los llamados Ejercicios Espirituales, unas jornadas de reflexión que fueron diseñadas precisamente por Ignacio de Loyola.

En su vida personal atravesó tres etapas distintas. Primero, la búsqueda de la fama como soldado. Luego se hizo peregrino y se formó intelectualmente. Finalmente se convirtió en el superior de una orden religiosa en la ciudad de Roma. Ignacio de Loyola murió en el verano de 1556, fue beatificado en 1609 y canonizado en 1622 por el papa Gregorio XV.

En el siglo XVl los jesuitas tuvieron un papel fundamental en dos circunstancias de gran relieve histórico: el liderazgo intelectual de la Contrarreforma católica y la creación de las misiones jesuíticas para expandir la fe cristiana, especialmente en América Latina.

En la actualidad, la institución tiene universidades de gran prestigio internacional (solo en Estados Unidos hay un total de 28 universidades) y cuenta con centros misioneros en todo el mundo.

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