Historia de San Cristóbal de Licia

San Cristóbal de Licia es un santo venerado con mucho fervor tanto por católicos como por ortodoxos y se lo reconoce especialmente como protector de los viajeros y automovilistas, siendo muy común que estos porten alguna medalla, símbolo asociado con él, o que lo evoca, para recibir con seguridad su protección. Sus más fervientes creyentes aseguraron que solamente bastaba con mirar fijo su imagen para recibir al instante su custodia en los viajes.

Se estima que vivió en el siglo III y que era oriundo de la región conocida como Asia Menor, u occidental, donde actualmente se ubica Turquía, y por tanto fue y es muy valorado por el cristianismo oriental y occidental.

Fue un sobresaliente evangelizador de la fe cristiana, dándola a conocer en Licia (vieja región que hoy ocupa Turquía) y en la isla griega de Samos, con preferencia.

Su nombre original en el idioma griego: Christophoros, refiere portador de cristo.

Existe una leyenda muy difundida alrededor de su figura, que muchos creen que se extrapoló de la mitología griega, y que cuenta que Cristóbal habría transportado a un niño desconocido a través de un río, que luego le manifestó que era Cristo

El cuento se asocia a la leyenda de Caronte, el barquero de Hades, deidad griega y autoridad absoluta del inframundo, que se ocupaba de trasladar en su barca a los difuntos.

Se presume que habría sido soldado del imperio romano y que cuando la situación se puso difícil para los cristianos los ayudó con absoluta entrega y valentía, aún a costa de perder su propia vida que es lo que se cree le pasó…

Habría sido asesinado por orden del emperador romano Decio (249-251), en su afán por restaurar los cultos romanos clásicos ante la avanzada del cristianismo

Como muchos cristianos se opusieron a esta decisión y a la de rendirle culto a su figura, cual si fuese un dios, Decio, los persiguió y masacró, incluyéndolo a él.

A causa del martirio se lo elevó al grado de mártir de la iglesia.

Se lo incluyó en la lista de los llamados santos auxiliares, un grupo conformado por 14 santos a los que se les otorgó este carácter especial por haber respondido con eficacia a todos los pedidos y rezos de sus fieles, en su caso particular, fue un santo muy efectivo al que se le rezó sin cesar durante la pandemia de peste negra o bubónica, que afectó a Europa durante el siglo XIV

La peste negra fue una enfermedad de tipo bacteriana, sumamente letal, porque provocó la muerte de millones de personas en la época mencionada.

Su transmisión se produce vía picadura de pulga infectada por ratas.

Se la denomina bubónica porque uno de sus signos característicos es la aparición de bubones, o tumores, en las axilas y en la ingle.

Su figura en formato de estatua se ha erigido en muchas iglesias y catedrales como la de Santa María, en Toledo, España.

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