Biografía de San Benito

Las comunidades religiosas cristianas están presentes en todo el mundo. Sus miembros pertenecen a alguna congregación y se organizan a partir de una determinada regla monástica. Esta tradición comenzó durante el periodo del Cristianismo primitivo pero se consolidó definitivamente con la orden benedictina, cuyo fundador fue el actual patrón de Europa, Benito de Nursia (480-547).

Su trayectoria vital y sus milagros se empezaron a conocer cuando el papa Gregorio Magno recogió información de sus discípulos directos más fieles.

El fundador de la vida monástica en Europa

Nació en el año 480 en una pequeña localidad del centro de Italia llamada Nursia. Pertenecía a una familia de la nobleza y siendo muy joven fue enviado a Roma para mejorar su formación. Por entonces la ciudad de Roma vivía un periodo de decadencia y corrupción y el joven Benito se sintió profundamente decepcionado.

Decidió instalarse en un pequeño pueblo y allí conoció a unos hombres piadosos que le acogieron con generosidad. Pronto se convirtió en su líder natural y acabó fundando una comunidad religiosa: la orden benedictina. Dicha orden se organizaba por un principio simple: ora et labora (reza y trabaja).

Al margen de esta idea general, sus miembros practicaban el celibato, se dedicaban el estudio y llevaban una vida retirada (la regla benedictina estaba formada por un total de 73 capítulos en los que se detallan cómo debían comportarse los monjes en su vida cotidiana).

Después de su muerte los monasterios benedictinos se expandieron por todo el continente europeo y en los siglos sucesivos se fundaron nuevas órdenes monásticas: franciscanos, dominicos, cartujos, carmelitas, etc. Así, Benito de Nursia sembró una semilla que iba a marcar el rumbo de la Edad Media.

Los monasterios se convirtieron en el eje cultural, económico y social del medievo. Los peregrinos acudían a ellos para encontrar cobijo, comida y paz espiritual.

Al mismo tiempo, eran centros de cultura que sirvieron de inspiración para la fundación de las primeras universidades europeas.

¿Qué podemos aprender de San Benito?

La regla benedictina tiene un valor histórico y teológico. Sin embargo, es mucho más que un conjunto de pautas para la vida en comunidad. Nos recuerda que en todo proyecto vital hemos de guiarnos por unos principios sólidos acompañados de esfuerzo y sacrificio.

San Benito hizo hincapié en un aspecto de la vida en sociedad, la obediencia. Un ejército, un equipo deportivo o una empresa no pueden funcionar correctamente sin criterios claros sobre cuándo y cómo debe obedecerse.

En la regla benedictina los monjes se comprometían a mantenerse en el mismo lugar durante el resto de sus vidas. Este principio no debemos interpretarlo de manera literal, pero no hay que olvidar que, de alguna manera, todos necesitamos una cierta estabilidad, ya sea en el trabajo, la familia o en la vida afectiva.

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