Biografía de Rosa Parks

Bien sabido es que los derechos no se otorgan sino que se debe luchar por ellos, para que sean reconocidos y tenidos en cuenta. En el Estados Unidos de la década del '50, los derechos civiles para las minorías afroamericanas eran todavía un sueño más que una realidad y es por ello que se reconoce a aquella época por su enorme poder de transformación. Entre los líderes de tal movimiento pocas veces se menciona a las mujeres y si hablamos de ellas, no podemos dejar de recordar a Rosa Parks.

La violencia legalizada y el afán por romper las cadenas

Aunque la esclavitud como forma de vínculo social había desaparecido, los afroamericanos vivían todavía en 1950 una enorme cantidad de situaciones de violencia, injusticia y desigualdad. La historia de Rosa Parks comienza en 1913, en la ciudad de Tuskegee, estado de Alabama. Éste ha sido recordado históricamente como uno de los Estados más agresivos y violentos para las minorías raciales.

Rosa fue parte de una humilde familia de trabajadores que habían puesto toda su energía en poder brindarles una vida al menos digna a sus hijos. Sus esfuerzos no daban fruto, sin embargo, por el simple hecho de que la vida en las ciudades y pueblos del sur de Estados Unidos era para cualquier afroamericano un permanente suplicio.

Desde su juventud Rosa entendió que debía participar activamente para reclamar por aquellos derechos que aún no poseía y para marcar la injusticia detrás de muchas situaciones cotidianas. Muy tempranamente en su vida comenzó a militar en organizaciones de derechos civiles y pasó gran parte de su vida adulta comprometida con tales luchas.

Una postura firme que cambió la historia

Los actos de rebeldía pueden pasar al olvido o no ser siquiera notados. Pero también pueden ser profundos actos de valentía frente a la rutina de la desigualdad y la desidia. Tal fue el día (primero de diciembre de 1955) en que Rosa, viajando en un autobús para regresar a su casa luego de una larga jornada de trabajo, se negó a dejar su asiento frente al pedido del conductor.

Las leyes segregacionistas de aquel entonces marcaban que los negros debían sentarse en la parte posterior del autobús y no mezclarse con los blancos; incluso debían dejar sus asientos si la sección destinada a los blancos se completaba. Su decisión, que le ganó una detención policial, la convirtió en una mártir más de la situación de absoluta violencia.

Sin embargo, inmediatamente fue reconocida tanto local como internacionalmente por su coraje y convicción. Fue Martin Luther King quien reclamaría por su libertad y desde entonces ambos se volverían inseparables compañeros en la lucha por los derechos civiles de las minorías afroamericanas.

Junto a otros pares emprendieron un boicot contra la empresa de buses que denunció a Rosa. La protesta que llevaron a cabo fue un éxito y al gobierno no le quedó otra alternativa que abolir tan discriminativa norma. Unos años después del incidente, se mudó con su esposo a Detroit y allí, ya con una reputación ganada, comenzó a trabajar con un congresista.

Cuando su marido falleció, creó una fundación para ayudar al desarrollo personal de todos los ciudadanos, concientizar sobre la crueldad del racismo, y el desarrollo personal de todos, sin diferencias de razas.

En la actualidad esta fundación es muy conocida por realizar viajes en buses con estudiantes a los que les enseña sobre el incidente sufrido por Rosa, para concientizarlos acerca de tan cruel práctica en el pasado reciente.

Asimismo, posteriormente al asesinato de King, Rosa Parks se dedicó a su carrera política y llegó a asesorar a miembros afroamericanos del Partido Demócrata. En el año 1999, Rosa, recibió por parte del presidente Bill Clinton la medalla de Oro del Congreso en reconocimiento por su arduo trabajo a favor de los derechos civiles.

Diagnósticada en 2004 con una demencia progresiva, su cuerpo y alma fueron debilitándose paulatinamente. Un año después fallecería a los 92.

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