Biografía de Rosa Luxemburgo

Fabulosamente recordada por sus aportes a la teoría política marxista, Rosa Luxemburgo fue una de las mujeres más influyentes de fines del siglo XIX y principios del XX, a tal punto que su muerte se considera uno de los hitos más desesperados del poder alemán para acallar su voz.

De Polonia a Alemania: una vida dedicada a la justicia y a la revolución.

Hija de un comerciante judío y una madre ama de casa pero que impartió con fervor en sus cinco hijos el amor por la lectura y la intelectualidad, Rosa Luxemburgo nació el 5 de marzo de 1871 en la localidad de Zamosc, una región del interior de la actual Polonia. En aquellos años, la región era controlada por los soviéticos. Se podría decir que la vida de Rosa y su infancia fue bastante tranquila, pudiendo dedicarse a estudiar idiomas, lecturas sociales y a perfeccionar su costado intelectual.

Desde su joven adolescencia, Rosa ya mostraba interés por las charlas y debates políticos, por lo cual se unió en el año 1886 al Partido del Proletariado de Polonia, que tan sólo unos años después se desarmarla a causa de la persecución. Esta sería sin embargo una muy interesante experiencia de aprendizaje para Rosa que nunca más, desde entonces, dejaría de estar vinculada a la actividad política. Mientras tanto continuaría con sus estudios en diferentes centros educativos como por ejemplo la Universidad de Zurich, a dónde también debió escapar para evitar la detención.

Las ideas políticas de una referente histórica.

En el año 1897 pudo finalmente viajar a Alemania, lugar que ella consideraba se encontraba en el centro de la atención de la lucha de clases y de la revolución marxista. En Berlín amplio enormemente sus contactos, entre quienes debemos mencionar a una mujer que se convertiría en su gran amiga histórica: Clara Zetkin.

Las ideas de Rosa desde Berlín empezaron a florecer con rapidez gracias a su participación en incontables encuentros, convenciones y asambleas partidarias. Sostenía en sus escritos que la mejor calidad de vida, la justicia social y la redistribución de la riqueza hacia los trabajadores sólo se lograría a través de la revolución. Esta postura fue haciendo cada vez más intensa tanto en las palabras como en el sentir de Rosa, que desde el Partido Socialista Democrático Alemán se convertiría lentamente en una referente de importancia y reconocida por todos.

Durante el estallido de la Primer Guerra Mundial, Rosa pasó a la clandestinidad y dedicó su vida oculta a escribir textos y panfletos que se intercambiaban de modo secreto. Su principal interés estaba puesto en difundir ideas que cuestionaran a los poderosos, incluyendo a los partidos de izquierda que mostraban tibieza. Esta situación y su imagen, cada vez convertida más en un mito, hicieron que el Estado prusiano la considerara un enemigo a eliminar. En 1919 sería capturada por el ejército prusiano y luego ejecutada junto a un compañero. Su cuerpo fue arrojado al canal Landwehr. Hoy en día, allí se erige un recordatorio que busca conmemorar su nombre, su lucha y su enorme importancia histórica.

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