Biografía de Rodrigo Borgia

Rodrigo Borgia fue la máxima autoridad de la Iglesia Católica, entre 1492 y 1503, y gobernó a la cristiandad como el poderoso Papa Alejandro VI.

Asumió en 1492, como el Papa 214, ante la sorpresa de muchos de sus colegas que no lo habían considerado como candidato para ocupar el trono de San Pedro, sin embargo, él se había preparado toda la vida para lograrlo, y de acuerdo a lo que sostienen las malas lenguas también usó su cuantiosa fortuna para comprar los votos necesarios...

En su familia hubo un antecedente notable: su tío, el Papa Calixto III (Alfonso de Borja), que desplegó el cargo entre 1455 y 1458, y quien lo convocó a Roma para que también desarrolle la carrera eclesiástica.

Nació un 1 de enero del año 1431, en el seno de una familia acomodada, en la localidad de Játiva, Reino de Aragón.

El mencionado Alfonso, tío materno, guio su formación, lo impulsó a estudiar la carrera de derecho, y cuando ya era cardenal lo designó en diversos cargos eclesiásticos, entre ellos, el de poderoso vicecanciller de la iglesia a través del cual cosechó una inmensa fortuna, ejerció el poder y vivió como cualquier otro monarca de su tiempo.

Como autoridad eclesiástica máxima le tocó intervenir en cuestiones históricas y relevantes de su época como la distribución de los territorios descubiertos en América, entre Portugal y España, y asimismo fue un gran promotor de las artes

Por otra parte, utilizó a su favor la rivalidad entre las poderosas familias italianas para ganar e instalar su autoridad en toda Italia.

La vida personal y profesional que llevó adelante Rodrigo Borgia, allá por finales del siglo XV, hoy sería inadmisible y provocaría un escándalo de proporciones mayúsculas dentro de la Iglesia a razón de sus amantes, la indiscreción de sus hijos, y sus prácticas ciertamente corruptas

Ahora bien, en aquella época si bien se generaban polémicas estaba muy aceptado y asumido que los Papas no llevasen una vida célibe, ni mucho menos.

En su caso se le conocieron 9 hijos reconocidos, a quienes se llamaban "sobrinos" y más de una amante a la cual le llevaba varias décadas de diferencia.

Con su amante Giovanna de Cattanei gestó a sus hijos más controvertidos y populares: Lucrecia y César, de quienes se decía que eran amantes entre ellos, y aún más, que lo eran del propio Papa

A César lo eligió como sucesor y lo nombró cardenal, sin embargo, demostró ser más diestro para las cuestiones militares que religiosas, y a Lucrecia se ocupó de casarla siempre con hombres que le reportaron beneficios políticos y económicos.

Mantuvo una fuerte rivalidad con el religioso dominico Girolamo Savonarola, a quien no pudo jamás comprar con su dinero y prebendas porque este se negó sistemáticamente a aceptarlas.

Era implacable y cruel con sus enemigos, y Savonarola no fue la excepción: lo excomulgó, lo torturó, y finalmente lo condenó a la hoguera.

Cuando se cumplió el 11 año en el trono papal sufrió una indigestión tras un banquete y el 18 de agosto de 1503 falleció a los 72 años en Roma.

Circularon algunas versiones de un presunto envenenamiento por error, impulsado por su hijo César, que no pudieron comprobarse.

Todo el poder que supo construir dependía de él y así es que tras su muerte su familia no pudo sostenerlo y su heredero César murió a los pocos años, 1507.

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