Biografía de Paracelso

Un año después del descubrimiento de América nació Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim en el actual territorio de Suiza. Cuando alcanzó la madurez se cambió el nombre y pasó a llamarse Paracelso, que literalmente quiere decir "superior a Celso" (Celso fue un médico romano del siglo l d. C que publicó uno de los primeros tratados sobre la curación de enfermedades).

Como otros hombres del Renacimiento, Paracelso tenía una visión interdisciplinar del conocimiento. Fue un hombre de ciencia, pero también un apasionado en áreas muy diversas: esoterismo, astrología, alquimia, filosofía y teología.

En su vida personal conoció la riqueza y la pobreza extrema

Fue perseguido por la justicia y expulsado de la universidad. Como médico, curó a los poderosos y los más humildes. Mantuvo polémicas religiosas con católicos y protestantes y los científicos de su época le despreciaron.

Murió a los 47 años en la ciudad de Salzburgo y en sus restos mortales se han encontrado elevadas dosis de mercurio. Este dato plantea un dilema a los historiadores: que pudo ser envenenado por alguno de sus enemigos o bien que las dosis halladas tendrían relación con sus experimentos.

Un médico que se adelantó a su época

Trabajó como cirujano militar en distintos territorios europeos y como médico en la ciudad suiza de Basilea, pero sus métodos de curación no fueron comprendidos en su tiempo. Fue pionero en el tratamiento de las enfermedades laborales, especialmente en relación con las patologías de los mineros. Introdujo el uso de minerales para curar dolencias (para el tratamiento de la sífilis empleaba mercurio).

Estableció los fundamentos de la homeopatía y de la toxicología. En su obra hay consejos para mantener una buena salud que en la actualidad son aceptados por toda la comunidad médica (masticar bien los alimentos, beber dos litros de agua al día, comer fruta y verduras, bañarse a diario, no abusar de los fármacos y evitar los productos tóxicos).

Un alquimista heterodoxo

Los alquimistas del medievo tenían un doble objetivo: transmutar los metales en oro y descubrir la piedra filosofal. Paracelso no fue exactamente por este camino, pues entendía que la alquimia debía centrarse en la combinación de elementos con el fin de crear sustancias para curar enfermedades.

Concebía al ser humano como microcosmos conectado con las fuerzas que rigen el universo. A pesar de su mentalidad científica en muchos aspectos, creía en el poder de seres fantásticos (a estos seres les llamó homúnculos, que eran una especie de hombrecillos que tenían el secreto de la eterna juventud).

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