Biografía de Otto Frank

Si a Ana Frank le debemos el poder conocer las vicisitudes de vivir escondidos de los nazis, a Otto Frank (padre de la anterior) le debemos el poder tener el texto de su hija entre nuestras manos, ya que él -y según la voluntad de Ana- fue quien se encargó de que viera la luz publicado.

Otto Frank nació en Frankfurt el 12 de mayo de 1889 en el seno de una familia judía acomodada y liberal. Otto fue el segundo de cuatro hermanos (tres chicos y una chica), y su padre se dedicaba a la banca, por lo que en su juventud se vio envuelto en un ambiente impregnado de emprendimiento empresarial.

La liberalidad de su familia lleva a que Otto no vaya a la escuela judía, sino a una pública, y se licencia en el bachillerato como un buen alumno.

Pese a que se inscribe en la carrera de Historia del Arte en la universidad, parece que lo suyo en realidad son los números, así que trabaja durante un año en un banco hasta que consigue la oportunidad de realizar unas prácticas en los famosos almacenes Macy’s de Nueva York, ciudad para la que parte en 1909 pero de la que volverá pronto.

Y vuelve para enterrar a su padre, que muere a los pocos días de su partida para tierras americanas.

En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, y al año siguiente Otto es reclutado para servir y luchar en el Ejército Imperial Alemán, al igual que sus hermanos.

Será licenciado en 1918 con el grado de teniente, tras haber servido todo el conflicto en el frente occidental y haber sido condecorado con la Cruz de Hierro. Al igual que él, su madre y sus hermanos sobreviven también a la guerra.

Tras la guerra, y junto a su hermano Herbert, Otto se hace cargo del banco familiar.

En 1925 se casa con Edith Holländer (futura madre de Ana), y a principios de 1930, el banco familiar quiebra a resultas del crack del 29 y la subsiguiente crisis económica.

En 1933, y ante el ascenso al poder del partido nazi y de Adolf Hitler, los Frank deciden irse de Alemania, trasladándose primero a Aachen y luego a Amsterdam, en Holanda, donde tenían familia.

Empezó a trabajar en Opekta, una compañía suiza que ampliaba sus operaciones a Holanda y el resto de Europa, gracias precisamente a contactos familiares.

Cabe destacar que el traslado a Holanda se hizo en el contexto de agitación anti-judía cuando, en los primeros tiempos del régimen nazi, aquellas personas judías que habían servido o servían en el ejército (y más quienes fueron condecorados, como era el caso de Otto) no eran excesivamente “molestados”.

Así que cabe pensar que Frank fue “visionario”, preveyendo que aquello que sucedía podía ir a peor (como efectivamente sucedió) y trasladándose a un país que, como en la Primera Guerra Mundial, sería neutral y, por lo tanto, podrían vivir al margen del conflicto.

Si se equivocó en este último aspecto es porque nadie esperaba que Alemania violara flagrantemente la neutralidad holandesa y atacara el país, cruzándolo para enfrentarse a belgas y franco-británicos.

La resistencia holandesa es tenaz, pero un ejército infraequipado contra una potente maquinaria bélica como es la germana que, además, ha tenido tiempo para prepararse, no puede conseguir más que unos pocos éxitos puntuales.

Comienza el periodo de ocupación, pero debido a la consideración que los nazis tienen hacia sus vecinos holandeses (a quienes consideran de la misma “raza aria” que ellos), los habitantes del país de los tulipanes no sufren excesos al principio, si no contamos los propios de la guerra.

No obstante, el clima irá cambiando conforme el movimiento nazi y el mismo régimen hitleriano se radicalicen, y junto a los colaboracionistas holandeses iniciarán una “caza” de judíos por todo el país.

Toda la familia Frank pasa a la clandestinidad en julio de 1942, después de que Margot recibiera una citación para ir a un campo de trabajo en Alemania.

Las descripciones de Otto por parte de sus allegados son las de “un buen hombre”, apreciado por sus trabajadores y colaboradores. Y fueron estos quienes lo escondieron en “la casa de atrás”, como llamó Ana Frank a la buhardilla de los almacenes de Opekta en Amsterdam donde se escondieron los Frank durante 25 meses hasta su detención en agosto de 1944.

Por una delación de la que todavía a día de hoy se desconoce quién la hizo -se supone que unos vecinos del edificio- los Frank junto a otra familia judía holandesa y un dentista, todos ellos refugiados en el mismo lugar, son detenidos por la Gestapo.

Se los envía al campo de concentración de Auschwitz, que será el último lugar en el que Otto vea a su familia; su esposa morirá en el mismo campo de concentración, y sus dos hijas en Bergen-Belsen, a donde fueron trasladadas al cabo de un tiempo.

Tras su liberación en enero del 45, Otto vuelve a Holanda, donde se reencuentra con aquellas personas que los escondieron, entre ellas su antigua secretaria, Miep Gies, quien le entrega el diario de su hija.

Como tantas otras personas que han sido liberadas de los campos, Otto Frank desconoce el paradero de su familia y de aquellos compañeros con los que había compartido escondrijo, así que empieza a investigar.

La cruda realidad, que él es el único que ha sobrevivido de todos, se irá desvelando ante los ojos de Frank a lo largo de los siguientes meses.

¿Qué pasa por la mente de una persona que ha perdido a todos cuantos quería en una desgracia así a la que apenas puede dar explicación? (como explicar lo que seres humanos son capaces de hacer a otros seres humanos por motivos tan vanos sin caer en simplificaciones...)

Otto se agarrará a lo poco que le queda: el diario de Ana, entregado por Miep Gies, y que la muchacha quería publicar tras el conflicto.

Así que Otto hace suya la voluntad de Ana y centra su vida en difundir los hechos que pasaron para que no vuelvan a repetirse nunca más (y, desgraciadamente, ¡cuan equivocado estaba! el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra).

En 1947 sale la primera versión del libro en holandés, siendo traducida y publicada en inglés en los Estados Unidos en 1952.

Inmediatamente, el Diario de Ana Frank, como se lo ha titulado en español, alcanza un gran éxito, y Otto recibe miles de cartas de personas de todo el mundo, con los comentarios más diversos sobre el libro y dándole ánimos.

En 1951 se casa con Fritzy Geiringers, quien será su segunda esposa, y se trasladan a Basilea, en Suiza, donde Frank tiene familia.

Hasta su muerte, acaecida el 19 de agosto de 1980 en Basilea, Otto Frank dedicará su vida a dar a conocer el testimonio de su hija.

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