Historia de Osiris

Quienes habitaron en la antigüedad las tierras del delta del Nilo tuvieron la necesidad de dar respuestas a todo lo que les rodeaba, desde el origen del mundo hasta los fenómenos de la naturaleza. Sus explicaciones se plasmaron en una serie de relatos mitológicos que son conocidos por una fuente principal, el Libro de los Muertos.

El mito de Osiris

En el origen del universo reinaba la oscuridad y el caos. De allí surgió una nueva fuerza del universo, el Sol. Como en todas las cosmogonías, el Sol fue interpretado como una divinidad y le llamaron Ra. Tras la aparición de Ra, el Ave Fénix alzó su vuelo y dio comienzo al movimiento del mundo, que inicialmente estuvo gobernado por los dioses.

Los antiguos egipcios tenían fascinación por el cielo estrellado y entendían que las constelaciones expresaban el poder de los dioses y por este motivo a la constelación de Orión la llamaron Osiris. El dios Osiris era el esposo de la diosa Isis, la cual estaba asociada a la estrella Sirio. Así, los dioses Osiris e Isis se convirtieron para los egipcios en las divinidades que representaban los orígenes remotos de la humanidad. Las dos deidades aportaron conocimientos y sabiduría a los humanos y estos vivieron una etapa de felicidad.

Sin embargo, el dios Seth (hermano de Osiris) se sentía celoso y le traicionó. Cortó su cuerpo en 14 pedazos y los escondió por toda la Tierra. Isis decidió buscar los restos de su esposo y cuando los encontró los envolvió en unos trapos.

Al no encontrar el falo de Osiris fabricó uno de oro y con el poder de su magia logró que Osiris regresara a la vida y copulara con él. De su unión nació un hijo, el dios Horus. Así, Horus se erigió en el primer faraón que gobernó Egipto. Después del encuentro entre Isis y Osiris, ambos se reencarnaron en los cielos (Osiris como Orión e Isis como la estrella Sirio).

Cuando Horus creció quiso vengar la muerte de su padre y se enfrentó a su tío Seth. Tras un combate feroz entre ambos, Horus se impuso lanzando un arpón a la cabeza de Seth, quien acabó sus días en la Duat, el inframundo de la mitología egipcia.

La técnica para embalsamar a los cuerpos y las crecidas anuales del Nilo estaban relacionadas con los dioses Osiris e Isis

Los antiguos egipcios observaron que tanto la constelación Orión como la estrella Sirio dejan de ser visibles durante setenta días. Este fenómeno determinaba el proceso de embalsamiento, pues este ritual se realizaba durante un periodo de setenta días.

Cuando las aguas del Nilo subían su nivel como consecuencia de las lluvias, los campos de cultivo estaban preparados para dar frutos y alimentar a los hombres. Para los antiguos egipcios este fenómeno tenía una explicación: la constelación de Orión volvía a ser visible setenta días después de haber permanecido oculta y este momento coincidía con el solsticio de verano, el periodo en el que las aguas del Nilo aumentan su caudal.

Arte Fotolia: Theblackrhino, Lynx

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