Historia de Nyx

Si para los antiguos griegos, el día se personificaba en la diosa Hémera, la noche la correspondía como deidad Nyx, una diosa poco conocida actualmente, y que guarda una curiosa relación con la anterior deidad.

Nyx era la diosa griega de la noche, una deidad primordial surgida del Caos.

Se complementaba con Érebo, el dios primordial de la oscuridad (la noche y la oscuridad siempre han sido elementos relacionados, lógicamente), y tuvo una numerosa e importante prole para la religión griega.

Entre sus hijos, destacan Hémera (efectivamente, la diosa del día, elemento contrapuesto a la noche) y Éter (dios del cielo; tanto este como Hémera los tuvo con su hermano Érebo).

Otros de sus vástagos son Hipnos (espíritu del sueño), Tánatos (espíritu de la muerte), las Hespérides (guardianas del jardín homónimo, que contenía las manzanas de oro), Styx (diosa del río Estigia y del sentimiento de odio), o Némesis (diosa de la justicia divina y del equilibrio).

Pese a que su nombre nos es, a día de hoy, muy desconocido respecto a otras deidades más “populares” en nuestra cultura como Zeus o Hades, para los griegos antiguos fue una deidad muy importante, en cuanto que diosa primordial, y responsable de un elemento omnipresente como la noche.

Para los griegos, la noche empezaba cuando Hémera volvía al Tártaro, y era sustituida por su madre Nyx, que salía del inframundo acompañada de Hipnos y Tánatos para sobrevolar la Tierra en su carro alado.

A su paso, extendía un manto negro del que colgaban las estrellas, lo cual explicaba para los griegos antiguos como la noche venía tras el día y por qué se iba oscureciendo paulatinamente (la extensión del manto, que se acercaba progresivamente).

Al llegar el día, Nyx era sustituida nuevamente por Hémera.

No deja de ser curioso que, pese a ser una desconocida hoy para la mayoría del público, la mitología griega indique que sus poder excedían a los de cualquier otro dios, incluido Zeus.

Así, entre sus poderes, se cuenta el de la vida y la muerte (muchas veces asociada con la noche y la oscuridad) tanto de mortales como de dioses, por lo cual era respetada y temida incluso por todos los dioses olímpicos.

Según la mitología, hasta era capaz de robarle la inmortalidad a un dios, convirtiéndolo en un simple mortal.

Las evidencias arqueológicas no han destapado la existencia de un culto específico para Nyx, aunque sí algunas estatuas y santuarios.

Este es el caso del oráculo de la acrópolis de Megara, según relata Pausanias (geógrafo e historiador griego, además de ávido viajero).

Sus representaciones son la de una mujer desnuda cubierta por el manto negro estrellado y, a veces, subida en su carro alado.

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