Biografía de Monteiro Lobato

Fue el exponente más notable e influyente de la literatura infantil en Brasil, durante el siglo XX, y un pionero en el establecimiento de una nueva manera de comunicarse con los infantes a través de los libros, menos acartonada y más dinámica, utilizando especialmente ilustraciones y un lenguaje coloquial, que imponía una mayor cercanía autor-lector, y más atractivos.

Fue el autor de la obra Travesuras de naricita, puntapié de una larga serie, considerado a la fecha el libro infantil más relevante de la literatura brasilera, y que desde su publicación en el año 1931 se convirtió en una lectura obligada en todas las escuelas del país

Nació y murió en el estado de San Pablo, en 1882 y 1948, respectivamente, lugar en el que vivió toda su vida.

Era nieto de un vizconde, por parte de madre, aunque hija ilegítima, del cual heredó una inmensa hacienda a la cual se mudaría cuando éste falleció.

Se graduó en la carrera de derecho, cumpliendo con los usos y costumbres de la época.

Se dedicó a trabajar en la administración del campo que heredó, pero también dio rienda suelta a su pasión por la escritura, que en los inicios manifestó escribiendo diversos artículos que abordaban las más variadas temáticas y se publicaron en revistas y periódicos muy leídos de su tiempo

También desempeñó durante algún tiempo la labor de procurador.

Pero básicamente las ocupaciones de su vida fueron: la administración de la hacienda, la literatura, y la edición a través de su propia compañía editora.

Entre los años 1927 y 1931 vivió en Estados Unidos, hecho que despertó en él una profunda admiración por el sistema económico norteamericano, que incluso quiso copiar en su país, a través de la creación de una empresa de petróleo, sin embargo, ello lo enfrentó al presidente Getúlio Vargas y debió exiliarse hasta el año 1941 en la Argentina.

Fue uno de los difusores del movimiento denominado Escuela Nueva, que proponía una renovación educativa, en materia de formas básicamente

Ganó popularidad entre los más chicos justamente por su novedosa propuesta de educar y entretener al mismo tiempo, una asociación inédita hasta ese momento y que lograría una repercusión muy positiva en el proceso de aprendizaje.

Alguna vez supo decir que él escribía libros para que los niños vivan en ellos, cuales personajes insertos en la aventura que se relataba en los mismos, y no para que los tiren una vez cumplido con el rigor de la lectura.

Por otra parte, supo ser un gran defensor de la cultura local frente a la puja que planteaba el vanguardismo europeísta.

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