Historia de Mitra

La Mitología Romana fue una de las más populares y fascinantes de la historia, que tomó "prestados" innumerable cantidad de héroes, dioses, mitos y leyendas de su par griega, sin embargo, también ha adoptado otras, como la de Mitra, procedente de Oriente, más precisamente del Imperio Persa, que curiosamente supo ser un acérrimo enemigo de los griegos, pero que a los romanos atrajo...

El Mitra romano fue extrapolado desde Persia (hoy Irán), donde era el dios solar más influyente

Su misión fundamental era la de brindar protección frente a un ataque, protegiendo a los buenos y castigando a los malos.

Hacia el año 62 D.C, los soldados romanos, lo adoptaron, le inculcaron características propias de su cultura, y durante algún tiempo compitió cuerpo a cuerpo con el naciente Cristianismo.

Corría el siglo I D.C. y en Roma apareció una nueva deidad llamada Mitra que de pronto acaparó toda la atención porque marcó un cambio en cuanto a la forma y los lugares de culto.

Los fieles se congregaron para su adoración en hermandades secretas y organizadas jerárquicamente, algo inédito hasta ese momento

Si se pretendía ser parte del culto había que realizar una serie de pruebas de las cuales las mujeres tenían prohibida la participación.

Las legiones, unidades militares típicas de la Antigua Roma, eran el principal instrumento de difusión del mito y el culto, mientras que los emperadores cumplían el rol de avales del mismo

Luego se difundió entre el resto de la población romana compuesta por esclavos, ciudadanos y aristócratas.

Respecto de cómo esta veneración se trasladó de Persia a Occidente, hay muchas teorías, una de ellas señala a los magos y sacerdotes como los responsables de la tarea de evangelización luego de la conquista de Alejandro Magno, en el año 331 A.C., aproximadamente, que los obligó a desplazarse hasta Roma.

El sacrificio del toro, conocido como tauroctonía, era una acción central en la ejecución del culto a Mitra, que consistió en la representación de Mitra asesinando a un toro

Uno de los templos más fantásticos destinados a su culto fue el de Dura Europos, una ciudad situada en la zona fronteriza entre Roma y el Imperio Persa Sasánida, el cual disponía de un impresionante mitreo, decorado con divinas pinturas (Siglos II y III).

En los inicios, los mitreos o templos, se encontraban en cavernas, y más tarde se emuló estos espacios en construcciones a las que no llegaba la luz, una condición básica del culto

Contaban con una capacidad imitada de visitantes, entre 30 y 40.

También supo ser el patrono más venerado de muchos monarcas armenios, como Tirídates I de Armenia, quien le habría erigido el Santuario de Garni en su honor, en el siglo I D.C.

Fue imposible, a razón de algunas particularidades que observó el culto, no compararlo con el naciente cristianismo

Primeramente, el 25 de diciembre se celebraba el nacimiento de Mitra, así como el Cristianismo el de Jesús.

Y por otro lado, una acción básica de su ritual supo ser un banquete en el cual como alimentos se ofrecían pan y vino, tal como sucede con la Eucaristía.

Acto seguido se sacrificaba el toro y en algún tiempo se utilizó la sangre derramada por este animal para bautismos.

El emperador Teodosio el Grande, férreamente católico, prohibió el culto mitraico, en el año 391, junto a otros considerados paganos.

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