Biografía de Miguel de Unamuno

La trayectoria personal e intelectual de Miguel de Unamuno (1864-1936) presenta tres hilos conductores: los avatares de la historia de España, un permanente conflicto entre la fe y la razón y un enfrentamiento constante con el poder establecido.

Se crió en una ambiente católico en el seno de una familia acomodada y a los seis años quedó huérfano de padre. En Bilbao, su ciudad natal, vivió la experiencia de los últimos coletazos de las guerras carlistas y estudió bachillerato con los jesuitas. En Madrid cursó estudios universitarios de Filosofía y Letras y se doctoró con una tesis sobre la raza vasca.

En el ámbito profesional fue catedrático de lengua y literatura griega y rector de la Universidad de Salamanca. En su actividad literaria cultivó la novela, el ensayo, el teatro y la poesía. A finales del siglo XlX se convierte en el líder intelectual de la Generación del 98.

Como otros escritores y filósofos de su época, abordó el problema de España, planteando la necesidad de una regeneración nacional

Para Unamuno el alma española estaba marcada por dos fuerzas espirituales: el quijotismo y el misticismo.

En sus creaciones literarias y artículos de prensa se puede apreciar su conflicto filosófico entre razón y fe. Siempre buscó la conciliación entre ambas y expresó su inquietud por los dos grandes enigmas de la condición humana: la inmortalidad del alma y la búsqueda del sentido de la existencia.

Se unió en matrimonio con Concha Lizárraga, con la que tuvo nueve hijos. En el plano personal era aficionado a la papiroflexia y al dibujo, amante de las tertulias de café y de los largos paseos. Unamuno era un políglota que llegó a dominar el danés para leer de primera mano a Kierkegaard.

Quienes han investigado a fondo su trayectoria han seguido el rastro de las miles y miles de cartas que escribió a lo largo de su vida. En los muros de la casa donde vivió en Salamanca se conserva un lema que resume muy bien el espíritu unamuniano: "Primero la verdad que la paz".

En el plano de la filosofía es considerado un precursor de la corriente hermenéutica y del existencialismo. Se enfrentó al cientificismo positivista y sostuvo que la españolidad no debía diluirse en el pragmatismo europeo.

Una vida marcada por las polémicas

Siendo un adolescente envió una carta al rey Alfonso Xll en protesta por la supresión de los privilegios forales.

Se opuso al nacionalismo vasco y a los partidarios del bilingüismo en las Vascongadas.

Con Ortega y Gasset mantuvo un debate a través de la prensa sobre el problema de España (para Ortega España debía europeizarse y para Unamuno Europa debía españolizarse).

Frente al cientifismo de los europeístas pronunció una de sus célebres frases: "¡qué inventen ellos!".

En contra de la corriente mayoritaria, expresó su apoyo a la independencia de Cuba.

Su actitud combativa contra la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro en la isla de Fuerteventura (allí permaneció cuatro meses y luego se autoexilió en Francia).

Recibió con entusiasmo la llegada de la ll República y fue elegido concejal y luego diputado formando parte de una coalición republicana-socialista. Durante esta etapa tampoco permaneció en silencio y arremetió contra el gobierno republicano por la aprobación de los estatutos de autonomía de Cataluña y el País Vasco.

Sus últimos meses de vida

Cuando estalla la guerra civil española Unamuno se encuentra entre dos frentes. Por un lado, desaprueba la barbarie de los rojos y considera que el bando republicano está siendo contaminado por el bolchevismo ruso. Por otro, ve con buenos ojos el levantamiento de los nacionales como un intento de salvar la civilización cristiana, pero finalmente acaba enfrentándose a los militares golpistas (en una conferencia en la Universidad se dirige al general Millán Astray y pronuncia una frase lapidaria: "Venceréis pero no convenceréis").

Tras el incidente con los falangistas fue obligado a permanecer bajo arresto domiciliario.

Tal y como afirmó en una de sus últimas entrevistas, no se sentía identificado ni con el radicalismo republicano ni con los salvadores de la patria. Para Miguel de Unamuno ambas posiciones eran igualmente bárbaras y execrables y estaban provocando la ruina moral de España.

Murió en su domicilio salmantino el día de nochevieja de 1936.

Arte Fotolia: pixs, asantosg

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