Biografía de Maximiliano Hernández Martínez

Como muchos países integrantes de su región América Central, durante la primera mitad del siglo XX, El Salvador, no quedó exento del padecimiento de un gobierno autoritario, longevo y violento.

Este militar de carrera llegó a ocupar el máximo cargo ejecutivo de su país a través del golpe militar que perpetró siendo vicepresidente y tras el cual se proclamó presidente

Oriundo del municipio salvadoreño San Matías, donde nació el 20 de octubre de 1882, en el seno de una sencilla familia de campesinos, realizó sus estudios militares en Guatemala, y una vez culminados regresó a su patria natal y concretó una ascendente carrera en el ejército alcanzando el rango de General de Brigada.

En 1931 incursiona formalmente en política y fue ungido como vicepresidente, por la agrupación política Pro Patria, cargo que desempeñó a la par del de ministro de guerra

Con un decidido afán de poder, y un perfil político dominante, organizó un golpe de estado que derrocó al presidente Arturo Araujo, asumiendo luego él mismo la presidencia.

Cuando no lo hizo por decreto, lo logró por ser el único candidato que se presentó a la elección y de esta manera se mantuvo 13 años ininterrumpidos en el poder.

Si bien su gestión le reportó al país crecimiento económico y el desarrollo de infraestructura, también le ocasionó serios daños a los derechos humanos de los ciudadanos, y especialmente de los opositores a quienes persiguió y mató

Una de las represiones más sangrientas que ordenó fue contra la insurrección de los campesinos en 1932.

Seguidor y cultor fanático de la creencia teosófica, tanto en su vida personal como profesional tomó desde sus principios decisiones drásticas, equivocadas, cargadas de superstición, y hasta bordeando la locura, como cuando ante una epidemia de viruela decidió forrar de azul las lámparas de los espacios públicos porque de ese modo creía que detendría su avance

Consideró que el estado era el ser supremo que debía controlarlo y decidirlo todo, y actuó en consecuencia, sometiendo violentamente a todos a sus designios.

Se alió con la iglesia y con los hacendados cafetaleros, responsables de los grandes ingresos económicos, y por el contrario, persiguió a los medios de comunicación y a los opositores, muchos de los cuales optaron por el exilio

Si bien admiraba los regímenes nacionalistas de Hitler y Mussolini, su dependencia económica de Estados Unidos lo llevó a apoyar a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

En el plano personal se casó y tuvo una frondosa descendencia de 8 hijos.

En 1944, con un gobierno desgastado y el avance de la oposición, fue depuesto de su cargo y marchó al destierro en Honduras, donde dos décadas más tarde fue asesinado

Un empleado lo atacó mortalmente con un arma blanca, en su casa, un 15 de mayo del año 1966, tenía 83 años.

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