Biografía de Martin Heidegger

El de Martin Heidegger es, sin lugar a dudas, uno de los nombres más importantes en la filosofía contemporánea, además de verse envuelto en la polémica.

Heidegger nació el 26 de septiembre de 1889 en Messkirch (Alemania), en el seno de una familia católica. Bajo tal condición, estudió teología católica, pero también filosofía, abandonando la primera por considerarla una influencia negativa en su estudio de la segunda, disciplina la de la filosofía que marcaría su devenir.

En 1927 publica El ser y el tiempo, tal vez su libro más importante, en el que se pregunta sobre el sentido del “ser” en toda su amplitud.

Inicialmente, su pensamiento fue catalogado dentro de la corriente filosófica del existencialismo por las similitudes de sus ideas con dicha corriente, aunque la etiqueta de existencialista fue negada por el interesado a lo largo de toda su vida.

En 1929 publica Kant y el problema de la metafísica, obra con la cual reinterpreta el pensamiento del famoso filósofo prusiano.

En 1933 se afiliaría al NSDAP (el Partido Nazi), del cual fue miembro hasta 1945, una decisión que provocaría que se viera envuelto en la polémica el resto de su vida.

Los estudiosos sobre Heidegger no son capaces de discernir si el pensador fue realmente nazi, si simplemente se aprovechó de su membresía al partido para medrar (para optar a muchos trabajos, se hizo necesario tener carnet), o bien lo hizo por pura supervivencia.

No es el único caso de una personalidad ya antes de la guerra y que gana relieve después, cuyo pasado de afiliado al NSDAP vuelve para cuestionarlo.

En 1945, y tras la ocupación de Friburgo por las tropas aliadas, es destituido de su puesto como docente en la universidad de dicha ciudad. Previamente a su puesto de profesor, había sido rector de la misma, en 1933, aunque dimitió de su cargo al cabo de un año, dejando también de participar en reuniones del partido.

Según sus defensores, esta renuncia se debe a su desacuerdo con el nazismo, pero quienes le atacan aducen que en su discurso de aceptación del rectorado, muestra estar en sintonía intelectual con el movimiento nazi, y que su desencanto con el NSDAP podría deberse más a cuestiones políticas que ideológicas.

Lo cierto es que desde su renuncia al rectorado hasta 1945, siguió manteniendo la membresía del partido nazi, aunque como ya he dicho con anterioridad, tal vez pudo hacerlo como una simple forma de sobrevivir.

En el proceso de desnazificación posterior a la guerra, a Heidegger se le prohibió ejercer la docencia.

Otro aspecto que podría apoyar la visión de un Heidegger nazi es la falta de referencias en sus escritos sobre el holocausto y otras barbaridades cometidas por el régimen, así como sus postulados antisemitas explicitados en la década que va desde 1931 hasta 1941.

No deja de ser curioso que, antes de 1933, Heidegger (ya casado) mantuviera un idilio con una de sus estudiantes, Hannah Arendt, alemana de origen judío que a partir de 1934 se exiliaría a los Estados Unidos debido a la persecución sufrida en Alemania. Arendt acabaría siendo una de las filósofas más importantes de nuestros tiempos.

En 1953 publica Introducción a la metafísica, un libro basado en su pensamiento anterior a la guerra, y que muchos han utilizado para demostrar sus convicciones nacionalsocialistas.

En este texto, Heidegger afronta una reinterpretación del pensamiento griego clásico, especialmente de su poesía, para responder nuevamente a la cuestión de por qué somos, de por qué existe el ser.

El mismo año puede reincorporarse a su tarea docente, tras haber “purgado”, al menos de forma oficial, su pasado nazi, aunque las dudas sobre su filiación a las ideas que impulsaron el nacionalsocialismo siguen vigentes en el momento y a día de hoy (como veremos más adelante).

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta de la obra de Heidegger es el lenguaje que desarrolla.

Heidegger buscará dotar a la filosofía de nuevas herramientas para ocuparse del ser, un tema que, según él mismo, había sido olvidado desde los tiempos de la Grecia clásica.

El resto de su vida lo pasará en la enseñanza y la difusión de su pensamiento a través de varios escritos.

Martin Heidegger murió el 26 de mayo de 1976 en Friburgo.

Con posterioridad a su muerte, en 2014 y 15, han sido publicados los Cuadernos negros, una compilación de sus notas tomadas entre 1931 y 1976 en unos cuadernillos con tapas negras (de ahí su nombre).

En estos cuadernos traspua el compromiso ideológico de Heidegger con la doctrina nacionalsocialista, lo que da nuevos puntos a los detractores del filósofo que lo tildan de nazi.

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