Biografía de María Parado de Bellido

Reconocer la historia con todos sus héroes y heroínas es un elemento fundamental de la consolidación de una nación. En el caso del actual país de Perú, una de las figuras más emblemáticas de la lucha por la independencia (por mucho tiempo escondida detrás de los sables y de las escuadras de muchos militares hombres) es la de María Parado de Bellido. Este enorme y valiente mujer tomó como una gesta propia la del pueblo americano en busca de su libertad e independencia.

Una historia con incertidumbre pero una verdad indiscutible

Como ha ocurrido a través del tiempo con las cientos de mujeres que participaron activamente en la lucha por la independencia americana, la historia de María Parado de Bellido ha permanecido por largas décadas oculta y desconocida. Aún hoy no se sabe a ciencia cierta el año del nacimiento de esta importante figura de la historia peruana y esto puede deberse a dos razones: por un lado, era común en aquella época que los nacimientos de mujeres no fueran registrados con la misma seriedad que los de los hombres.

Por otro lado, la historia oficial ha tendido a ocultar o al menos negar su importantísima participación en la revolución. Se cree según estimaciones que su nacimiento se dio en el año 1761 en la zona de Huamanga, en lo que era el Virreinato del Alto Perú, hoy Perú.

También sobre su infancia y primeros años hay poca información, aunque quienes han estudiado su vida saben que nació en un entorno rural pero acomodado. Al ser mujer, su vida estaba privada del derecho al estudio y si bien no debió dedicarse a los duros trabajos del campo, sí debió prepararse en el aprendizaje de las tareas domésticas y prematrimoniales. En lo que hoy consideraríamos la plena adolescencia, María se casó con un comerciante de la región de Paras y con él armaría su familia. Juntos participarían en la lucha por la libertad permitiendo que los pueblos de América terminaran con el yugo español.

La realidad se vuelve urgente e ineludible para María

A pesar de tener María y su marido un estilo de vida acomodado y tranquilo, con un buen pasar económico fruto de sus negocios y comercios, el contexto de profundo malestar y descontento con el poder metropolitano se fue haciendo cada vez más indiscutible para los primeros años del siglo XIX.

Tanto su marido como su hijo varón decidieron unirse a principios de la década de 1820 al ejército revolucionario de José de San Martín que se encontraba luchando en la región luego del histórico 1810 en el Río de la Plata.

La principal tarea de María tuvo que ver no con la gesta militar sino con la ayuda externa que brindó a partir de la información que hacía circular sobre las estrategias de los realistas. Muchas de esas cartas dictadas a amigos personales evitaron derrotas y enfrentamientos así como también dieron lugar a numerosas victorias del ejército revolucionario. Este dedicado trabajo de lealtad a su pueblo llegó a su fin en el año 1822 cuando fue descubierta y apresada por los españoles.

Su condena, el fusilamiento, no le generó dudas en sus convicciones y cuando los sectores de poder español le ofrecieron la libertad a cambio de la traición a sus compañeros de lucha, María se negó entregando su vida a la causa.

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