Biografía de María Montessori

Nacida en las postrimerías del siglo XIX, María Tecla Artemisia Montessori Stoppani fue una de las mujeres más capaces, interesantes y adelantadas de la época que le tocó vivir. Privilegiada tanto desde su talento como por poder acceder como muy pocas a los estudios universitarios y superiores, destacó en numerosas áreas científicas pero es también recordada por sus ideas feministas que han servido de inspiración para mujeres en todo el mundo.

Desde Ancona para un mundo en plena transformación

La vida de nuestra protagonista comenzó un 31 de agosto de 1870 en la localidad italiana de Chiaraville, en la provincia de Ancona ubicada en el centro del país italiano.

Su origen se dio en el marco de una familia de cierto poder económico y de buena calidad de vida que inculcó en ella la importancia del estudio. De padre militar y madre ama de casa, recibió una educación estricta y basada en valores fuertemente católicos.

Desde pequeña, María mostró interés por las áreas de estudio en las que sentía que podía contribuir a hacer una diferencia y por eso comenzó estudiando ingeniería a sus tan sólo 14 años pero en poco tiempo se inclinó hacia la medicina. En el año 1896 recibió su graduación como la primer mujer médica de la historia de Italia, un privilegio impensado para una época en la que las mujeres todavía no tenían la consciencia de libertad que se desarrollaría más tarde.

La combinación de saberes en pos del bienestar común

Una de las principales características de la vida de María Montessori fue su permanente interés por siempre seguir aprendiendo, así como también su afán por combinar elementos de diferentes áreas en su interpretación única y particular de la realidad.

Desde su profesión médica, se especializó en la psiquiatría y dedicó gran parte de su vida a intentar comprender de la mejor manera posible las enfermedades mentales, un fenómeno común para principios del siglo XX ya que con la impronta de Sigmund Freud este área de la medicina había ganado más visibilidad que nunca antes.

María mostró siempre un especial interés por la calidad de vida tanto de las mujeres como de los niños, y por eso apenas recibió su título de médica viajó por diferentes partes de Europa para participar en congresos médicos e intelectuales en los que se debatía sobre las condiciones de sendos grupos sociales.

El aprendizaje desarrollado a partir de esas experiencias y también del singular talento que María mostraba le permitió trabajar con niños que presentaban condiciones de salud mental que para principios del siglo XX eran aún poco conocidas. A través de ese trabajo comprendió que los niños y niñas expresaban con el juego muchos de sus emociones aún incluso cuando todavía no podían ponerlas en palabras. Y es así que creó instituciones donde desde la pedagogía pudo seguir transformando positivamente numerosas vidas.

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