Biografía de María -la Judía-

María la Judía, o también llamada María la Hebrea y Miriam la profetisa, se ganó un lugar en la historia tras ser considerada la primera alquimista mujer e inventora de occidente, que creó procedimientos químicos e instrumentos de laboratorio que se usaron por siglos, e incluso siguen vigentes en la actualidad.

La alquimia refiere a una serie de prácticas y de antiguas doctrinas ocultas, de enorme raigambre e influencia en el Antiguo Egipto, Mesopotamia, China e India, asociadas a los cambios en la materia, y que se toman como un precedente de la química moderna.

Respecto de los orígenes de María La judía hay muchas especulaciones y pocas certezas, algunos sostienen que fue hermana de los profetas Moisés y Aarón, mientras que otros lo niegan y consideran inviable ya que esta mujer habría vivido entre los siglos I y III D.C., en la ciudad egipcia de Alejandría.

Su existencia quedó acreditada a través de los documentos pertenecientes a un colega griego, Zósimo de Panópolis, quien sistematizó en una obra todos los conocimientos sobre la materia en un libro testigo, donde precisamente cita los aportes a la alquimia por parte de María la judía

La obra de María se habría quemado y por ende desaparecido casi por completo tras el incendio de la biblioteca de Alejandría.

Concentró un arduo e influyente trabajo de laboratorio durante su época y se le atribuyen la invención de complejos aparatos (kerotakis y tribikos) que le permitieron llevar a cabo procesos como la destilación (separa las sustancias de una mezcla liquida usando la ebullición y condensación) y la sublimación (cambio del estado sólido al gaseoso sin pasar por el líquido)

Se le adjudicó la obra Diálogo de María y Aros, que consiste en un diálogo entre la propia María y un filósofo de nombre Aros al cual la primera le transmite sus conocimientos.

Entre ellos destaca la gran obra, que es la meta de la alquimia: crear la piedra filosofal, un elemento milagroso que es capaz de convertir un metal de base en oro.

La mismísima María había alcanzado el hito de crear la piedra filosofal, tardando tan solo una hora en modificar un metal en oro, que evidenciaba la transmutación cambiando su coloración progresivamente: de negro pasando a blanco y luego a rojo hasta el amarillento

Pero sin lugar a duda su invento más famoso, que incluso sigue vigente en nuestros días, adaptado a actividades caseras y culinarias, es el Baño María.

El Baño María consiste en sumergir una sustancia sólida que esta contenida en un contenedor, sobre otro más grande con agua hirviendo, con el fin que se derrita dicha sustancia, o calentarla de manera uniforme

Ha sido y es ampliamente usada a instancias de las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria, y en la gastronomía de casa, las cocineras/os usan dicho procedimiento para derretir chocolate de taza o hacer caramelo.

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