Biografía de Mao Zedong

Sin la figura de Mao Zedong sería imposible entender la situación actual de China. Después del triunfo de la Revolución Comunista en 1949 lideró un proceso de transformación con más sombras que luces. Durante su mandato de casi tres décadas se produjeron todo tipo de cambios: la Revolución Cultural y el Gran Salto Adelante son los más significativos. En el mundo occidental sus ideales crearon una nueva corriente del comunismo, el maoísmo.

Mientras una parte de la intelectualidad europea y mundial se quedó prendada de su Revolución Cultural y de su célebre Libro Rojo, su política provocó la muerte de 70 millones de chinos y el despliegue de un sistema represivo con campos de reeducación en toda China. A pesar de todo ello, algunos analistas sostienen que sus decisiones redujeron la pobreza extrema y se produjo un aumento del nivel de vida de la población.

Trayectoria política

Mao Zedong nació en una pequeña aldea de la provincia de Hunan en 1893. Sus padres eran campesinos prósperos y gracias a ello pudo graduarse en la Escuela de Magisterio en 1918. Profesionalmente tuvo dos actividades: primero como auxiliar de biblioteca y luego como maestro de primaria.

Impactado por los efectos de la Revolución rusa de 1917 se acercó a las tesis del comunismo y se integró en la primera asamblea del Partido Comunista Chino. Se interesó por la China rural y los líderes comunistas le encargaron difundir el comunismo entre el campesinado. Con el paso de los años se convirtió en un guerrillero refugiado en las montañas y se convirtió en un nuevo líder revolucionario del denominado Ejército Rojo.

Tras una guerra civil con los nacionalistas, el ejército capitaneado por Mao se impuso en 1949. En ese momento se convirtió en el mandatario del país más poblado del mundo.

Una de las primeras medidas que adoptó fue la colectivización de la tierra dentro de una reforma agraria. Cualquier oposición a sus reformas era etiquetada con la terminología típica del comunismo: enemigos del pueblo, antirrevolucionarios o elementos reaccionarios de la sociedad.

En 1956 puso en marcha una nueva estrategia para proyectar una imagen aperturista en el plano ideológico: el movimiento de las Cien Flores. Sin embargo, cuando se expresaron las voces discrepantes comenzó una etapa dura de represión contra los disidentes.

El Gran Salto Adelante de 1958 se presentó como una nueva revolución industrial y campesina

En realidad la propuesta se tradujo en colectivizaciones masivas que desembocaron en un estrepitoso fracaso económico y un periodo de hambruna que acabó con la vida de millones de chinos. Como consecuencia de ello Mao fue destituido de la jefatura del estado, aunque se mantuvo como líder simbólico del país.

En 1966 el Gran Timonel impulsó la Revolución Cultural con el fin de frenar cualquier propuesta de corte capitalista o burgués (los guardias rojos de la revolución tenían la misión de denunciar a todos los enemigos del pueblo).

En sus últimos años Mao estuvo aquejado de Parkinson y problemas cardíacos y finalmente falleció en 1976.

En su vida personal

En las distintas biografías que se han escrito sobre el líder chino se destaca que en su niñez y juventud sentía adoración por su madre y que mantuvo constantes disputas con su padre. Siendo un adolescente fue obligado a casarse pero Mao no tuvo ningún interés en su esposa, quien murió el mismo año de la boda.

En 1920 se casó por segunda vez, pero a los 10 años abandonó a su esposa cuando se hizo guerrillero (ella fue ejecutada por los nacionalistas chinos cuando se negó a denunciar a su marido).

Durante los años de la Larga Marcha se casó nuevamente con una militante comunista, pero sus constantes aventuras amorosas acabaron con la pareja (la tercera mujer de Mao se fue a Moscú y acabó recluida en un hospital psiquiátrico).

Su cuarto matrimonio fue en 1938 con una actriz muy joven (se separaron en 1942, pero oficialmente fue considerada su esposa durante toda su vida).

A Mao Zedong le gustaban las orgías y, muy especialmente, desvirgar a las jovencitas. Era un hombre cruel con las mujeres y se irritaba con facilidad cuando no le complacían en la cama.

No era muy aficionado a la higiene personal y, de hecho, en lugar de cepillarse los dientes hacía enjuagues con té. No creía en la medicina convencional y para mantenerse en forma practicaba la natación.

Arte Fotolia: Nui7711, Bill Perry

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