Biografía de Manolete

Los nombres de Chicuelo, Marcial Lalanda, Dominguín, Domingo Ortega, Manolete o Gitanillo de Triana son probablemente desconocidos por los españoles del siglo XXl. Sin embargo, en los años posteriores a la guerra civil fueron leyendas del mundo del toreo. Entre ellos sobresalió uno de manera muy especial. Se llamaba Manuel Rodríguez Sánchez, pero todos le conocían como Manolete.

Este cordobés de aspecto serio, tímido y supersticioso como la mayoría de toreros murió un 29 de agosto de 1947 en la plaza de toros de Linares a los 30 años. Le mató el quinto toro de la tarde en la suerte de matar y los buenos aficionados recuerdan bien su nombre, Islero.

La herida en el muslo derecho le provocó una gran pérdida de sangre, pero es muy probable que la sangre de la transfusión que le hicieron estuviera contaminada. Los miembros de la cuadrilla del diestro no permitieron que su novia, Lupe Sino, se acercara al lecho de muerte de Manolete. Esta circunstancia resulta ahora extraña, pero ella era una mujer del mundo del espectáculo y que en el pasado había tenido una relación con un miliciano anarquista.

Los allegados de Manolete y doña Angustias, la madre del torero, la consideraban una buscona con fama de cazafortunas.

Venía de un linaje taurino

Cuando contaba 5 años murió su padre y fue criado por sus hermanas mayores y por doña Angustias. Siendo niño ya quería ser torero, como su tío, como su padre y como su tío abuelo. Estudió internado en un colegio de los padres salesianos.

A los doce años se enfrentó a su primer becerro y al año siguiente fue herido por primera vez por asta de toro (quien le atendió en las primeras curas fue otra leyenda, Marcial Lalanda).

Antes de cumplir los 14 años ingresó en la escuela taurina de Montilla. Debutó como novillero a los 16 años en su Córdoba natal. Durante la guerra civil formó parte del ejército nacional como artillero. En 1939 Chicuelo le dio la alternativa como matador.

Después de la guerra civil el país estaba económicamente hundido y aislado en el plano internacional. En ese clima se necesitaba un héroe nacional y Manolete cumplió con ese papel a la perfección. Su estilo en el arte de la tauromaquia era único: sobrio, con el quite de la muleta muy retrasada, muletazos cortos y un magistral manejo de la espada en la suerte de matar. Sus imitadores intentaron emularle pero Manolete era un torero inimitable.

En 1942 en la plaza de Santander un toro le hirió en la cara y le dejó una cicatriz en la comisura de la boca. En la temporada de 1944 alcanzó el cénit de su carrera. En 1945 tuvo una nueva cogida en la plaza de Alicante. Los exigentes aficionados empezaron a fijarse en una nueva figura emergente, Luis Miguel Dominguín.

Por entonces, comenzaron las primeras críticas hacia su toreo y en su gira mexicana encontró un poco de tranquilidad.

"El toro que mató a Manolete"

Aunque la afición a los toros ha decaído considerablemente, los españoles siguen utilizando expresiones del mundo de la tauromaquia. Una de ellas hace referencia a la muerte de Manolete. Así, cuando alguien es señalado de manera injusta como el causante de todo tipo de desgracias, el afectado puede responder que solo falta que le acusen de ser el toro que mató a Manolete.

En el Museo Taurino de la Real Maestranza de Sevilla se encuentra la cabeza disecada de una vaca. La vaca se llamaba Islera y fue la madre de Islero. Se trata de una tradición ya desaparecida, pero antiguamente las madres de los toros que mataban a los toreros eran sacrificadas.

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