Historia de Mama Cocha

Ni siquiera hoy en día, con todo nuestro progreso técnico y científico, podemos controlar al cien por cien algo tan esencial como es el agua. Menos aún en las sociedades más antiguas, en las cuales este bien era tan preciado y más incontrolable todavía.

Es por ello que las deidades que representaban el acuoso elemento eran de las más importantes del panteón de cualquiera de las religiones antiguas.

Mama Cocha era la diosa inca protectora de todas las aguas, ya fuera dulces o saladas, estancadas o corrientes.

Esto la convertía en protectora tanto del mar, como de lagos, ríos y fuentes, y se le rendía culto para obtener de todo de estos elementos: desde cruzar un río llegando sano y salvo a la otra orilla, hasta obtener buena pesca para poder alimentarse, pasando por una navegación sin sobresaltos.

Esto era vital en una zona costera como la de la parte sur del continente americano, que podía verse sometida a repentinos maremotos y sus terribles consecuencias: los tsunamis, que Mama Cocha se encargaba de apaivagar.

Como tal, su culto lo encontramos principalmente en los pueblos que vivían al borde del mar, lagos y ríos.

También era la diosa de aquellos flujos de agua artificiales, como las canalizaciones. No es descabellado pensar, por lo tanto, que le fueran hechas ofrendas al construir una presa o un canal, por pequeños que estos fueran.

Su nombre significa, de hecho, “Madre de las aguas” y vivía en el Hanan Pacha, una especie de cruce entre el cielo cristiano y el Olimpo de los griegos.

Para unos, era hija del dios supremo Viracocha, y por lo tanto hermana del dios solar Inti y de la diosa lunar Mama Quilla (hermana y esposa del anterior), aunque algunos autores citan que era hija de la anterior pareja y no de Viracocha. Incluso se ha citado como esposa (y posiblemente, también hermana) del propio Viracocha.

Es de suponer que la historia y su identidad variarían de pueblo en pueblo dependiendo del origen de este y de su relación con los incas en el momento de ser conquistados.

Físicamente, Mama Cocha era descrita como una joven de aspecto pálido.

También sería quien enseñó (total o parcialmente) la agricultura a los incas, lo cual nos cuadra con el hecho de que el agua es un elemento indispensable para la práctica de la agricultura y, por lo tanto, el culto a Mama Cocha debía haber sido practicado también por los agricultores para pedir a la diosa unas necesarias lluvias periódicas para regar adecuadamente sus cultivos.

Los manantiales de agua, fuente de vida, eran considerados por los incas como los hijos de Mama Cocha.

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