Biografía de Lola Mora

Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández, más conocida como Lola Mora, es una de las artistas femeninas más importantes y conmovedoras de la historia argentina. Nacida en la provincia de Tucumán hacia mediados del siglo XIX, su trabajo la convirtió en una artista de renombre internacional. Así, se pudo ubicar y hacer lugar en un mundo históricamente dominado por hombres, precediendo a tantas otras que vendrían luego gracias a los caminos que ella supo abrir. Su estilo atrevido le significó muchas veces problemas, especialmente en lo que respecta al cuerpo femenino y su desnudez.

Sus vínculos con el arte comenzaron muy temprano y perduraron para siempre

Lola Mora nació en el seno de una familia con un buen poder adquisitivo. Aunque su origen ha sido históricamente discutido entre la provincia de Tucumán y la de Salta, se estima que en alguno de estos dos lugares comenzó su vida el 17 de noviembre del año 1866. En una época políticamente turbulenta y en la cual el futuro Estado argentino todavía no estaba consolidado como tal, Lola Mora comenzó sus estudios en colegios laicos de Tucumán y de Salta en los que aprendería a desarrollar su innato talento por el arte plástico y escultórico. De muy joven, antes de sus veinte años de edad, debió hacer frente a la muerte repentina de sus dos padres y siendo hermana de seis otros jóvenes debió comenzar su vida adulta definidiendo prontamente su profesión.

Hacia fines de la década de 1880 se encontraba ya afincada en la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde se convirtió en alumna de un renombrado pintor italiano. Fue con él con quien empezaría Lola a desarrollar su estilo particular, tomando elementos de la época y de la pintura que llegaba a esos lugares desde Europa. Debido a su gran creatividad y perfecto estilo, Lola Mora pudo adquirir en 1896 una beca para estudiar en Roma y para seguir mejorando su trabajo. Un año después se encontraba en dicha ciudad, donde el contacto con numerosos artistas le llevó a interesarse particularmente por la escultura. Fue allí que conoció al escultor italiano Giulio Monteverde, quien la iniciaría en el trabajo del mármol, uno de los materiales más utilizados por Lola Mora.

El éxito y la crítica llegan juntas a la vida de Lola Mora

Mientras en Europa Lola Mora dedicaba sus días a trabajar y presentar su obra en diferentes exposiciones, en Argentina su fama comenzaba a crecer. Sin embargo, también creció junto a ella la crítica por el desnudo que muchas veces Lola realizaba del cuerpo femenino. A principios del siglo XX las imágenes y figuras esculpidas en mármol por Lola Mora causaron estupor en una sociedad elitista aún muy conservadora y pacata. Hacia 1903 realizó su obra más famosa: la Fuente de las Nereidas que otorgó a la ciudad de Buenos Aires como un obsequio.

En el año 1909 contrajo nupcias con el hijo de un importante político de Entre Ríos. A pesar de que este matrimonio fue fallido y terminó en una separación de hecho, fue una muestra de que Lola pertenecía a la elite cultural porteña y del interior en la que el acceso a la cultura y a la intelectualidad era común. Muchas veces, su estilo personal y liberado para la época le significó situaciones incómodas, pero también profundo reconocimiento y valoración.

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