Biografía de Julio Bocca

Considerado el bailarín de ballet clásico de Argentina más laureado, local e internacionalmente. En la actualidad, ya retirado de la danza clásica, se dedica a planear los programas inherentes a su fundación, que funciona en la ciudad de Buenos Aires, y que además de diversos cursos y talleres realiza trabajos solidarios, con el objetivo siempre puesto en la promoción del arte y del ballet entre los jóvenes.

Además de él, el plantel de la misma cuenta con artistas tan prestigiosos como la bailarina Eleonora Cassano, quien fuera su partenaire durante mucho tiempo, y con quien conformó una pareja y una sociedad artística única e irrepetible dentro de la historia del baile clásico argentino.

Por otra parte, hoy también reparte su actividad con el cargo de director artístico del ballet Nacional Sodre de Uruguay, país en el que se radicó hace algunos años tras su retiro de los escenarios y en busca de mayor paz y seguridad

Anteriormente, fue el fundador y el director del Ballet Argentino, y el director artístico del Teatro Maipo, del que es dueño su gran amigo Lino Patalano.

Nació en la localidad bonaerense de Munro, el 6 marzo del año 1967, y el ballet fue su inmediata pasión y a la que le entregó su absoluta dedicación desde la infancia.

Su madre, que dirigía su propio estudio de danzas, fue su impulsora y mentora.

Se formó en la Escuela Nacional de Danza y en el Instituto Superior de Artes del Teatro Colón.

Tenía nada más que 14 años cuando su excepcional talento lo integró al Ballet de Cámara del Teatro Colón.

Bailó en los mejores escenarios mundiales: el Bolshoi de Moscú, Royal Ballet de Inglaterra, en el españolísimo Zarzuela, Oslo, Alemania, en el Opera de Francia, y por supuesto en el clásico y más emblemático teatro de su patria: el Colón

Pero sin lugar a duda, su máximo aporte al baile clásico fue llevar esta danza, tan vinculada con la formalidad y las elites cultas, al pueblo, y vincularla con otros ritmos más modernos y autóctonos de su país: rock, tango, etc.

La puesta en escena de muchos de sus shows incluyeron piezas tradicionales que todo bailarín desea y debe actuar, pero también produjo novedades, y marcó tendencia con sus puestas escénicas disruptivas, como por ejemplo cuando bailó rock y tantos otros ritmos alejados del clásico y en escenarios no convencionales, como en las avenidas nueve de julio en ciudad de Buenos Aires, o en pleno centro de la ciudad balnearia de Mar del Plata.

Su despedida de la danza se concretó en marzo de 2007 y fue espectacular: montó un show repleto de colegas de diversas artes, en pleno Obelisco, que convocó a más de trescientas mil personas

En noviembre de 2018 protagonizó un hito histórico con su regresó al escenario que lo vio brillar: el Colón, en el marco de los agasajos a los mandatarios extranjeros durante la cumbre del G-20 que se desarrolló en Argentina.

El famoso coreógrafo Ricky Pashkus, responsable de la producción del evento de agasajo por el G-20 celebrada en el Teatro Colón, y con quien en algún momento se asoció para abrir una escuela de danza, lo convenció, y el público deliró con su danza una vez más, como si nunca se hubiese bajado del escenario

Ataviado en ropas que nada tenían que ver con las que solía usar en el baile clásico, interpretó éxitos del rock nacional, entre otros.

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