Biografía de Julia de Burgos

Julia de Burgos se halla entre los anales de la poesía latinoamericana y aunque, como con toda artista mujer, su trabajo no ha tenido la intensa masividad que han logrado otros artistas hombres, tanto los especialistas como los amantes del género han remarcado su delicadeza y su estilo conmovedor.

Además de ser una importante poetisa, fue también una gran luchadora por la independencia y por los derechos de la mujer en una época en donde tomar decisiones de ese tipo podía fácilmente significar poner en riesgo la vida. Su legado queda para siempre unido al de la lucha por una Latinoamérica soberana e independiente.

Nacer en una tierra sembrada con esperanza: su infancia en Puerto Rico

Julia Constancia Burgos García nació en la localidad de Carolina, al noreste de la isla de Puerto Rico. El año de su nacimiento fue 1914 y, como en todo el continente, esa época se caracterizó por ser bastante tumultuosa y con reclamos y protestas sociales y políticas de todo tipo. La familia de Julia era de origen humilde, siendo sus padres campesinos y ella la más grande de trece hermanos. Se cree según lo que han podido establecer los estudiosos de su vida que varios de sus hermanos murieron tempranamente debido a problemas de salud característicos del medio en el cual vivían.

La vida rural y el duro trabajo de sus padres en el campo le permitió amar y respetar por igual a la naturaleza, un elemento que está muy presente en su obra. Julia demostró desde muy pequeña talento para la escritura y aunque todavía no sabía en quién se convertiría, sus poemas y escritos de joven le permitirían acceder a una beca para ingresar a la prestigiosa Escuela Secundaria de la Universidad de Puerto Rico, un lujo para alguien de su origen en aquella época. Luego, pudo continuar sus estudios y a principios de la década de 1930 ya podemos localizarla en la Universidad de Puerto Rico, institución a la que asistió para convertirse en maestra.

Un rol marcado por la historia y la decisión de ruptura

Julia de Burgos pudo acceder gracias a los estudios pero también a su increíble talento a un mundo diferente al de su infancia rural. Con la llegada de la adultez, Julia comenzó a mostrar interés por la política en un país donde la libertad no era una realidad palpable sino todo lo contrario. En el año 1936 se convirtió en miembro oficial del Partido Nacionalista de Puerto Rico, una de las expresiones más fuertes en la lucha por la independencia y la soberanía de la isla. Desde allí, su figura creció tanto que al poco tiempo quedó a cargo del área femenina del partido al acceder a la posición de Secretaria General de las Hijas de la Libertad. Tan sólo un año después de ingresar al partido se divorciaría de quien era su marido desde 1934, Rubén Rodriguez Beauchamp, por los conflictos que sus posturas políticas y su deseo de libertad generaban en la pareja.

Luego de este primer divorcio, Julia se dedicaría de lleno a la poesía mientras continuaba con su participación política. Su búsqueda de un mejor porvenir la llevaron de recorrida tanto por Cuba como por la enorme ciudad de Nueva York, a la que volvería en numerosas ocasiones. En 1943, casi diez años después de su primer matrimonio, contraería nupcias con su segundo esposo, el músico Armando Marín. Pero esta relación también llegaría a su fin y eso le generaría un duro golpe emocional a Julia quien, desde entonces, perdería fuerza en su carrera profesional y se entregaría al alcohol.

En el año 1953 desapareció de su vivienda en Nueva York y sus amigos y conocidos pudieron encontrarla unos días después enterrada como NN en una fosa común de la ciudad. Se cree que para entonces Julia había perdido noción de sí misma y que colapsó en la vía pública.

La causa final de su muerte fue una neumonía, aunque no se sabe si ya contaba con la enfermedad en su organismo o si se contagió de la misma en el hospital al cual fue llevada. Su deceso se produjo a sus 39 años de edad.

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