Biografía de José Luis Cabezas

Reportero gráfico de profesión, José Luis Cabezas es recordado como un símbolo de la impunidad y de las mafias que existieron en Argentina durante el gobierno de Carlos Saúl Menem. Su brutal asesinato puso de manifiesto la existencia de grandes grupos mafiosos que manchaban a un gran número de instituciones públicas y a sectores de poder económico muy influyentes. El pedido de justicia que llevaron adelante tanto su familia como sus compañeros y colegas de diferentes medios por la libertad de prensa quedará para siempre en la historia del país.

La vida de un trabajador poco conocida

Como suele ocurrir con este tipo de historias, resulta difícil encontrar datos sobre la vida de José Luis Cabezas hasta el momento de su muerte. Esto es así debido a que el crimen se transforma en el hecho central sobre el cual todos hablan y poco se recuerda sobre su infancia o juventud. José Luis Cabezas fue un periodista argentino, reportero gráfico, que nació en el año 1961 en la localidad bonaerense de Wilde y que vivió gran parte de su vida en Avellaneda, al sur de la Ciudad de Buenos Aires.

Pertenecía a una familia de trabajadores, su padre había venido de España buscando mejores oportunidades laborales y había inculcado tanto en él como en su hermana Gladys la importancia del esfuerzo como medio para lograr un pasar digno y respetable. Desde muy joven Cabezas supo que quería dedicarse a la fotografía y si bien realizó diferentes actividades más vinculadas con lo artístico, fue en 1989 que comenzó a trabajar para la revista Noticias, donde se desempeñó como reportero gráfico y era responsable de acompañar a periodistas a diferentes investigaciones.

Un crimen desencadenado por una foto que quedaría para siempre en la retina del país

Para comprender un poco mejor el por qué del crimen de José Luis Cabezas debemos mencionar que gran parte del trabajo de este fotógrafo para la revista Noticias consistía en imágenes del mundo político ya que las notas allí publicadas pertenecían a esa temática. Entre las fotos que más valor tuvieron en su carrera estaría casualmente aquella que lo terminaría llevando a la muerte: en el año 1996 el fotógrafo logró captar con su cámara la primer imagen real de uno de los empresarios más poderosos y corruptos del país, Alfredo Yabrán. Este empresario era una incógnita para el periodismo y las denuncias en su contra siempre terminaban cayendo en el olvido debido a la dificultad de romper con las mafias de las cuales era parte central.

Tan sólo un año después de esa fotografía y de su publicación en una extensa nota de la mencionada revista, José Luis Cabezas se vio envuelto en una emboscada que tuvo como autor intelectual a Yabrán y como autores materiales a una banda de delincuentes y policías de la bonaerense que se conocería recién en ese momento. Cubriendo la temporada de vacaciones de Pinamar (lugar al que casi todos los años era enviado Cabezas), salió de una fiesta la noche del 25 de enero de 1997 y fue detenido por una banda de barrabravas y delincuentes que lo llevó a una cava especialmente elegida para cometer el crimen, allí en las afueras de Pinamar.

Una verdad que se intuía pero que no se podía demostrar claramente

El asesinato de Cabezas conmovió a toda la sociedad no sólo por la brutalidad del mismo (el fotógrafo fue obligado a arrodillarse, fue ejecutado de dos tiros y luego su cuerpo fue incendiado junto al auto en el cual lo habían apresado), sino porque expuso la compleja red de mafias, delincuencia y corrupción que caracterizó tanto al gobierno del por entonces presidente Carlos Saúl Menem como al del gobernador de la provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde.

Los involucrados en el crimen fueron juzgados y condenados a diferentes sentencias de acuerdo a su participación en el hecho. El crimen significó el comienzo del fin para el presidente debido a que desde entonces la prensa se ocuparía sostenidamente de vincular el hecho con la corrupción de su gobierno.

> Siguiente >>>

Buscador

Recientes