Biografía de José Joaquín de Olmedo

José Joaquín de Olmedo fue la personalidad política más notable de Ecuador durante el siglo XIX. Tuvo una intervención crucial en el proceso independentista ecuatoriano, poniéndose al frente de la lucha a favor de la emancipación de España y en el camino de su patria hacia el establecimiento de una república.

Nació en la ciudad de Guayaquil, un 5 de marzo del año 1780, en el seno de un hogar que dispuso de holgura económica.

Su padre era oriundo de España y desempeñó diversos cargos públicos en Panamá y Ecuador y finalmente se dedicó al comercio, mientras que su madre procedía de una familia noble de Guayaquil.

Se graduó como abogado y fue profesor de la carrera de jurisprudencia

En 1809 se integró a la Audiencia de Quito, el máximo órgano judicial de la corona española en territorio ecuatoriano y al año, en 1810, es designado diputado de las Cortes de Cádiz.

Su desempeño legislativo fue clave en su despegue político, uno de sus primeros discursos como legislador, a favor de la abolición de la mita, un sistema pre incaico y muy abusivo contra la población indígena, le granjeó una enorme popularidad y reconocimiento y además lo acercó a las inquietudes independentistas que proliferaban por aquellos años en América

Sufrió la persecución por parte del restaurado rey Fernando VII, tras la caída de Napoleón, y a razón de su rol en las Cortes de Cádiz.

Tras su breve exilio para evitar ser capturado se sumó al bando pro independentista y participó de todos los acontecimientos que desembocaron en la declaración de la independencia de Ecuador el 9 de octubre del año 1820.

Inmediatamente después de la suscripción del Acta de la Independencia fue designado como presidente de la Provincia Libre de Guayaquil, un estado libre que luego se incorporó a la Gran Colombia

En 1830, con la instauración de la República de Ecuador, asumió como vicepresidente durante un año.

Por el lapso de 15 años el país estuvo dominado políticamente por la figura excluyente de Juan José Flores, quien se desempeñó como presidente de la nación durante gran parte de ese período.

En marzo de 1845 fue uno de los líderes de la llamada Revolución Marcista que tuvo como objetivo desplazar del poder a Flores y combatir su autoritarismo

La decisión de Flores de modificar el texto de la constitución nacional con la finalidad de perpetuarse en el poder fue decisivo en el impulso del movimiento revolucionario que encabezó José Joaquín de Olmedo.

Una vez derrocado Flores, junto a sus compañeros de lucha Vicente Ramón Roca y Diego Noboa, conformó un Triunvirato que asumió la gestión del país.

Intervino en la redacción de la Constitución de 1845 y desplegó diversos puestos en el nuevo gobierno hasta que dos años después, en 1847, un 19 de febrero, falleció a causa de un cáncer.

También supo ser un destacado autor de poemas y novelas.

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