Biografía de Isaías

Fue uno de los profetas de Jehová y escribió uno de los libros del Antiguo Testamento, el libro de Isaías. Sabemos de él que vivió en Jerusalén, la capital de Judá, que era hijo de Amoz, primo de Ozíos y padre de dos hijos: Sear-jasub y Maher-salal-hasbaz.

Según la cronología bíblica su labor profética y su papel como asesor de los monarcas de Judá se prolongó durante más de cuarenta años a lo largo del siglo Vlll a. C. Tal y como menciona la Biblia, Isaías murió martirizado, pues su cuerpo fue partido en dos con una sierra de madera.

Como el resto de los profetas del Antiguo Testamento, Isaías recibió una misión divina: hablar a los hombres acerca de Dios.

Uno de los mensajeros de Jehová

Las palabras de un profeta adquieren relevancia cuando los hechos anunciados se cumplen. En el caso de Isaías, fueron varias las profecías que finalmente se hicieron realidad: la caída del reino del norte de Israel, la destrucción de la ciudad de Jerusalén, la conquista de Babilonia y, muy especialmente, la llegada del Mesías.

El libro de Isaías es considerado como una pequeña Biblia

El libro está formado por 66 capítulos y este número coincide con la cantidad de libros que integran la Biblia (en el Antiguo Testamento hay 39 libros y en el Nuevo Testamento 27).

En los primeros capítulos se describe la futura destrucción de Jerusalén, que tendría lugar como consecuencia de los pecados de sus habitantes. En el capítulo 6 se hace referencia a la invitación que recibió de Jehová para que fuera uno de sus mensajeros. En varios capítulos hay declaraciones contra los babilonios, pues estos daban un trato cruel al pueblo elegido por Dios.

En otros episodios aparecen actos de infidelidad protagonizados por el pueblo de Israel, que buscó la protección de Asiria en lugar de buscar la ayuda de Dios. Tal como predijo el profeta, los pecados del pueblo de Judá provocaron la destrucción de Jerusalén y los judíos fueron expulsados al destierro en Babilonia.

Así mismo, Isaías profetizó valiosa información sobre el Mesías, pues afirmó que nacería de una virgen, que vendría de la estirpe del rey David, que viviría en Galilea y que sanaría a los enfermos.

Por último, en su libro recordó que muchos israelitas no aceptarían al Mesías y lo considerarían un impostor.

Tanto Jesucristo como sus apóstoles mencionaron sus profecías en numerosas ocasiones y de esta manera reivindicaban la figura de Jesús como el auténtico Mesías.

El propio Jesús recordó las palabras del profeta y en la sinagoga de Nazaret dijo que el mensaje de Jehová siempre se cumple (Isaías 61: 1, 2).

Fotolia. (en orden de aparición)
Renata Sedmakova

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