Historia de Indra

Indra es uno de los dioses más venerados a instancias de la mitología hindú, inclusive antecede al Hinduismo propiamente dicho, habiendo nacido en la creencia inmediatamente anterior: la religión védica. Lo que se sabe de esta deidad aparece en el libro más antiguo y representativo de la India: el Rig-Veda, en el cual desarrolla un rol protagónico.

Representa la guerra y elementos naturales como la atmósfera y el cielo, y fenómenos como el rayo y la tormenta, y lidera a los semidioses.

Ejerce el modelo del héroe para los dioses menores y los hombres, quienes aprecian la valentía de todas sus aventuras y acciones con suma atención para aprender de las mismas.

En las cientos de guerras siempre se mostró como un guerrero de lo más desafiante y contundente.

Si lo tuviésemos que comparar con el resto de las mitologías antiguas más populares, como la romana y la griega, es el equivalente a Júpiter y Zeus, respectivamente.

Dispone de una serie de atributos y rasgos físicos característicos: el relámpago es su arma letal con la cual amedrenta y castiga a los enemigos; se moviliza a bordo de un elefante, Airavata, cuyo poder sobrenatural es la producción de lluvia; su cuerpo destaca por su fuerza y su gran tamaño, y su piel es de blanca a amarillenta, mientras que su cuerpo está cubierto por ojos que le permiten saber todo lo que está pasando en el mundo sin que nada se le pierda.

A propósito de esta situación existe una leyenda que sostiene que en realidad esos ojos fueron el producto de una maldición que le echó un sabio por haber mantenido una relación con su esposa.

Tras ser maldecido por el sabio en su cuerpo aparecieron infinidad de gotas de lluvia, sin embargo, tras reconocer su error y pedirle perdón la maldición se convirtió en una bendición porque esas gotas se convirtieron en ojos que todo lo pueden ver.

Ha mantenido infinidad de enfrentamientos en los que dio cuenta de su valor, en tanto, el mito más popular que se le endilga es la lucha que mantuvo con el dragón Vritra, un maligno ser que molestaba el desarrollo de los hombres, atacaba las cosechas y les robaba agua

Cuando la venció pudo aplicarle forma a lo que no la tenía y se pusieron en marcha tanto la diferenciación como la evolución del mundo y los seres que habitan en él.

Reside en el monte de Meru, que se asemeja mucho a un paraíso donde priman los bellos y frondosos jardines, ninfas, música, y casas para las visitas.

Buscador

Recientes