Biografía de Illapu

En un mundo como el antiguo, en el que independientemente de la cultura en la que uno viviera, los elementos de la naturaleza eran temibles (todavía lo son; huracanes, inundaciones,...), las tormentas, los rayos y los truenos asustaban a una gran mayoría, razón por la cual las religiones a las que habían dado origen estas distintas culturas, buscaron, entre otros, un dios de los truenos al cual orar en momentos en los que se tenía miedo por los efectos de las tormentas, entre otros.

Para la mitología incaica, Illapu era el dios de la lluvia, el rayo y el trueno, reinaba sobre el clima y era uno de los dioses más populares en las adoraciones.

Esto es lógico teniendo en cuenta que, como las demás civilizaciones del mundo antiguo, la incaica también dependía de climas favorables para poder subsistir, pues se basaba en la agricultura y la ganadería, las cuales necesitan de agua en medida que garantice tanto el crecimiento de los cultivos como la abundancia de pastos.

Esta necesidad de una medida justa en las lluvias y el clima en general (ni pasarse, por ejemplo, de calor, ni de frío, ni déficit de agua que equivalga a sequía, ni exceso que implica inundaciones), hacía que los dioses que se encargaban de algún aspecto climático fueran siempre muy populares, incluyendo a Illapu en el caso de los incas.

Los incas creían que Illapu era el dios responsable de hacer llover.

Los templos en su honor acostumbraban a estar situados en zonas altas, más cerca del cielo que es de donde venía la lluvia, y como sacrificios en tiempo de sequía, se ataban perros negros a postes y se los dejaba pasar hambre y sed, con el objetivo de que el dios se apiadara de ellos al escuchar sus lamentos, e hiciera llover para calmar su sed y su hambre.

Si la sequía persistía, entonces también se llevaban a cabo sacrificios humanos, concretamente con niños.

La imagen del dios Illapu era la de una deidad guerrera, armado con una honda y una maza y representado normalmente en actitud agresiva.

Esta es una curiosa coincidencia con el dios nórdico del trueno, Thor, quien también era un dios guerrero, armado con su conocido martillo de guerra Mjolnir.

Según la mitología inca, Illapu hacia llover cuando, con su jarra, regaba la Vía Láctea. Eso lo conseguía golpeando la jarra con su onda y gracias a las piedras que llevaba (de ahí que se lo represente portando un bastón y varias piedras). El ruido producto de esta actividad eran los truenos que se escuchaban en la tierra.

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