Biografía de Ignacio Manuel Altamirano

Ignacio Manuel Altamirano fue una de las personalidades más relevantes e influyentes de México durante la segunda parte del siglo XIX. Destacó en varias facetas: novelista, periodista, militar, abogado, dirigente político y diplomático, desde las cuales contribuyó a la cultura nacional, a la construcción de la identidad mexicana moderna, y a la adopción del sistema democrático y republicano que garantice a la población el goce de derechos y libertades.

Era oriundo de la ciudad de Tixtla, perteneciente al estado de Guerrero, donde nació un 13 de noviembre del año 1934, en el seno de una familia con orígenes indígenas.

Su padre llegó a ser alcalde de la ciudad y él se formó con grandes maestros como el político y periodista Ignacio Ramírez.

Estudió la carrera de derecho y se graduó como abogado.

Su desarrollo literario fue tan versátil como su vida profesional, incursionó en la novela, el ensayo, la poesía y la crónica, aportándole a todos ellos una impronta moderna

Su producción literaria se enmarcó en el Romanticismo.

Hizo política desde el púlpito y desde sus obras literarias en las cuales dejó asomar claramente su ideario liberal y republicano.

Participó en los acontecimientos políticos más relevantes de su tiempo: la revolución de Ayutla, que se originó justamente en su estado contra la dictadura de Antonio López de Santa Anna

La rebelión culminó con la victoria del grupo que apoyó Altamirano y que abrió camino a grandes reformas, especialmente la separación estado-iglesia.

Entre 1858 y 1861 intervino en la Guerra de Reforma que enfrentó a las facciones liberales y conservadora en la construcción del México moderno y democrático, y luego peleó en la invasión francesa.

Por otro lado, supo ser un dedicado maestro dictando clases en diversos establecimientos educativos y un generador de proyectos periodísticos de envergadura y reconocimiento, como la revista El Renacimiento, Federalista, Tribuna, y el periódico El Correo de México

En el plano educativo desarrolló una labor muy relevante, más allá de su actividad como docente, porque fue uno de los principales impulsores de la ley de instrucción primaria laica, gratuita, y obligatoria, que impulsó muy especial y férreamente desde su banca de diputado del Congreso de la Unión

Ejerció como procurador de la República, fiscal, juez y presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Y en París y Barcelona se desempeñó como cónsul.

Falleció en Italia, en la ciudad de San Remo, el 13 de febrero del año 1893, en el marco de una misión diplomática; tenía 58 años.

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