Biografía de Howard Schultz

Aunque no te hayas tomado nunca un café en alguno de sus establecimientos, a buen seguro que el nombre de Starbucks te sonará, o incluso te habrás topado con más de uno de sus establecimientos estratégicamente situados en las grandes ciudades del mundo.

Hablar de Starbucks es hablar de una forma de hacer las cosas, de una filosofía corporativa que la empresa ha sabido vender bien, aunque tampoco se ha visto libre de polémicas por sus prácticas. Y, hablar de Starbucks, es hablar también de Howard Schultz.

Él no fundó la compañía, pero supo reinventarla para convertirla en el monstruo económico que es hoy.

Nacido en el seno de una humilde familia judía de Brooklyn, Nueva York, el 19 de julio de 1953, podemos decir que Schultz es el perfecto ejemplo del “sueño americano”, un self-made man, un hombre hecho a sí mismo, como reza el tópico.

Fue el primer miembro de su familia en superar la educación básica, atendiendo tras la secundaria a la Northern Michigan University, una institución educativa poco conocida fuera de las fronteras norteamericanas. Se licenció en 1975 en comunicación oral.

Tras finalizar sus estudios, Schultz empezó a trabajar como vendedor de la compañía Xerox, especializada en soluciones de impresión, copia y gestión de documentos. En dicha empresa progresó rápidamente.

En 1979 ficha por un fabricante sueco de máquinas de café para el sector de la hostelería (bares y restaurantes), y será estando a su servicio que conocerá a uno de los clientes de dicha compañía, una empresa de Seattle llamada Starbucks.

Era 1981, y Schultz (una de esas personas amante del buen café) quedó impresionado por el profundo conocimiento sobre el café que tenían en Starbucks, y su forma de trabajar.

A lo largo del año que siguió, Schultz siguió en contacto con la gente de Starbucks, manifestando su interés en trabajar ya no con ellos, si no para ellos, es decir, formar parte de la empresa. Lo consiguió al cabo de ese año como Director de Marketing.

La Starbucks de entonces era muy diferente de la que todos conocemos ahora, puesto que se especializaba en vender grano de café con el que sus clientes preparaban sus cafés en casa, y no servía cafés ya preparados.

Schultz intentó revolucionar el modelo de negocio proponiendo la venta de cafés expresso para buscar convertir las tiendas Starbucks en cafés al estilo europeo, puntos de reunión en los que la gente iba a socializar.

No consiguió persuadir a los entonces poseedores de Starbucks y acabó abandonando la compañía para fundar su propia empresa dedicada al café, Il Giornale, cuyos establecimientos buscaban proporcionar a los clientes una experiencia equiparable a los cafés de Italia, que habían seducido a Schultz en un viaje de trabajo cuando ya estaba en Starbucks.

Toda esta actividad no le privó de encontrar el amor, y en 1982 contrajo matrimonio con Sheri Kersch, con quien tendrá tres hijos.

Paradojas de la vida, Il Giornale acabó teniendo tanto éxito que Schultz acabó comprando la división de retail de Starbucks a sus propietarios originales.

Los cafés Il Giornale cambiaron rápidamente su nombre a Starbucks y tomaron la estética que hoy conocemos tan bien y que podemos apreciar y disfrutar en cada uno de los establecimientos de esta icónica marca en todo el mundo.

A mediados de los ochenta, Schultz inicia una agresiva expansión de la marca en territorio norteamericano. Su filosofía es la de controlar directamente el negocio para garantizar la calidad y la experiencia, cosa que excluye la posibilidad de utilizar para su expansión el método de franquicia.

Este sólo se utilizará a nivel internacional en algunos países como, por ejemplo, en España.

En el año 2000, Schultz decide apearse de la dirección de la compañía para centrarse en ayudar a la expansión internacional de la marca, entonces en plena ebullición.

Para entonces, ya hace tiempo que Starbucks es el proyecto de su vida, aunque como empresario, Howard Schultz también protagonizará otras iniciativas en el futuro.

La más importante de estas iniciativas ha sido sin duda en el terreno del baloncesto.

Schultz adquirió en 2002 el equipo Seattle SuperSonics de la NBA y su franquicia en la equivalente femenina, los Seattle Storm de la WNBA.

Su gestión en el club a todos los niveles ha sido criticada, tanto en lo que respecta al apartado deportivo como al económico.

En 2006 vende el club al empresario del sector del deporte Clay Bennett, quien al cabo de un año traspasará la franquicia a la ciudad de Oklahoma, donde se rebautizará como Oklahoma City Thunder.

La pérdida del equipo local hará que en Seattle la popularidad de Schultz (e incluso la de Starbucks) bajen en picado.

Tras un paréntesis de ocho años dedicándose a la expansión internacional de la compañía, Schultz volvió a ocupar la posición de CEO en 2008, que mantendría hasta 2016.

El crecimiento de Starbucks en esa época no estaba yendo tan bien como sería necesario, y Schultz dinamizó la gestión de la empresa realizando cambios drásticos.

Por primera vez en mucho tiempo cerró establecimientos, algo que casi parecía un tabú para la cultura de la empresa.

En 2016, Schultz volvió a abandonar el puesto de CEO para pasar a ser Presidente del Consejo Directivo, y a alejarse definitivamente de cualquier posición directiva en Starbucks a mediados de 2018.

En 2019, los rumores apuntan a que Schultz se está preparando para la que probablemente sea la aventura definitiva para un ciudadano norteamericano: optar a la presidencia de su país.

Según algunas fuentes, Howard habría explorado la posibilidad de presentarse como candidato independiente, y es conocido su pasado apoyo a la candidata demócrata Hillary Clinton, por lo que cabría también la posibilidad que utilizara la plataforma que le proporcionaría dicho partido.

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