Biografía de Horus, Dios del Cielo

El Dios Horus de la civilización del Antiguo Egipto resulta clave para entender la cosmogonía y la mitología egipcia. Desde el punto de vista de la representación iconográfica, Horus tiene un cuerpo humano y una cabeza de halcón en la que lleva las coronas del alto y del bajo Egipto, un símbolo característico de los faraones.

A partir de su cabeza de halcón se representa la idea del cielo, su ojo izquierdo simboliza la Luna y su ojo derecho se refiere al Sol, las plumas de su pecho representan las estrellas y las alas abiertas serían la referencia a los vientos.

Por otra parte, su aspecto se encuentra directamente relacionado con la monarquía, pues hay que recordar que en la mitología egipcia Horus era el hijo de Isis y Osiris y por este motivo los faraones eran considerados como la personificación de Horus en la vida terrenal.

Por último, Horus está conectado con la aparición diaria del Sol por el este.

La presencia de Horus en los restos de la cultura egipcia

Encontramos la representación del Dios Horus en la “Paleta de Narmer”, donde su imagen está asociada a las primeras dinastías egipcias. Por otra parte, también se encuentran referencias escritas en el llamado “Canon Real de Turin”, un papiro encontrado en el siglo XlX en el que se mencionan los faraones que gobernaron en Egipto y los Dioses que les precedieron.

El ojo de Horus como amuleto tiene su origen en la mitología

En los relatos mitológicos se cuenta que Horus quiso vengarse de su hermano Seth, pues este había matado a su padre, el Dios Osiris. Los dos hermanos se enfrentaron en varias ocasiones y como resultado Horus perdió el ojo izquierdo. Sin embargo, Horus fue visitado por Thoth, Dios de la ciencia y de la magia, quien recompuso el ojo dañado y Horus recuperó la visión. De esta manera, el ojo sanado adquirió una nueva dimensión mágica y poderosa.

Este relato mitológico se incorporó a la vida cotidiana de los antiguos egipcios, quienes creían que el símbolo del ojo de Horus era un eficaz talismán para prevenir problemas oculares, para combatir el célebre mal de ojo o para alcanzar una vida próspera.

Estas creencias milenarias no han desaparecido y en la actualidad hay personas que llevan consigo un ojo de Horus como amuleto para sentirse protegidos.

El ojo de Horus y el problema de la ceguera en el Antiguo Egipto

En distintos restos arqueológicos aparecen referencias a los problemas oculares que afectaban a la población egipcia. La potente luz del apogeo solar provocaba dolencias en la visión y muchas de ellas producían una ceguera total. Esta realidad nos permite explicar racionalmente por qué los antiguos egipcios necesitaban un amuleto para proteger su visión.

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Fotolia. (en orden de aparición)
Daniel Fleck - NoraDoa


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