Biografía de Hermafrodito

Si hablamos de algún animal que es hermafrodita (como los caracoles), o de personas que tiene características de tal, todos sabemos rápidamente que se refiere a tener las capacidades de los dos sexos en los que la naturaleza divide a la gran mayoría de los seres que se reproducen de forma sexual (en la asexual, seres ya son hermafroditas por definición).

Pero ¿conocemos el mito griego que da origen a esta explicación?

En la mitología griega clásica, Hermafrodito era hijo de Afrodita y Hermes y su nombre es, de hecho, una combinación de los nombres de sus progenitores.

El niño había sido fruto de un engaño mediante el cual Hermes, y por intercesión de Zeus, había conseguido yacer con Afrodita.

En contra de lo que podríamos pensar, Hermafrodito no nace con las características de los dos sexos en un solo ser, sino como hombre. Su “transformación” será involuntaria y una maldición para él, dejando de lado interpretaciones sobre intolerancia a personas diferentes, que a día de hoy buscamos erradicar, pero que hasta no hace tanto, eran desgraciadamente frecuentes.

Como Adonis, Hermafrodito poseía también una gran belleza física.

Un día, mientras recorría Grecia, sintiendo calor se despojó de sus ropas y se bañó, desnudo, en un lago al que había llegado.

En eso estaba cuando fue visto por la náyade (ninfa de agua) Salmacis, la cual quedó inmediatamente prendada del joven gracias a su espectacular cuerpo (el de él, se entiende). Así que Salmacis decidió seducirlo.

Esto no es normal en las náyades, que guardan celosamente su virginidad, pero Salmacis era diferente, y se daba mucho más que sus hermanas a los placeres mundanales, entre ellos los de la carne.

Pero hé aquí que Hermafrodito se resistió, y Salmacis lo arrastró con ella hacia el fondo del lago mientras imploraba a los dioses que nunca nada más les separara.

Y ya se sabe como son los dioses con los deseos de los mortales: a veces los conceden, pero de una forma cruel o retorcida. Así que, en este caso, “fusionaron” los cuerpos de ambos, dando lugar a un nuevo ser con características de ambos. Lo que vendría a ser un hermafrodita, y de ahí el nombre.

La leyenda no acaba aquí; desesperado y rabioso, Hermafrodito pidió a los dioses que todo aquel que se bañara en el mismo lago fuese privado de su virilidad, lo cual los dioses le concedieron. Desde luego, si viajo a Grecia, voy a bañarme exclusivamente en piscinas o en el mar...

> Siguiente >>>

Buscador

Recientes