Biografía de Henry Morton Stanley

Henry Morton Stanley fue un explorador de origen británico que se hizo tristemente célebre por su incursión en África Central a instancias del proyecto de explotación y aprovechamiento de los recursos naturales y humanos de la entidad designada como Estado Libre del Congo (1885-1908) que lideró el monarca belga Leopoldo II (1835-1909).

Su vida estuvo signada desde el mismo día de su nacimiento, 28 de enero del año 1841, en Gales, por la miseria, la violencia y la falta de contención familiar a razón de un padre alcohólico y una madre que, abandonada por este último, lo abandonó a él.

Pasó algún tiempo al cuidado de algunos familiares y luego fue enviado a un instituto de menores y pobres en donde continuó recibiendo tratos muy brutales.

Hacia finales de la década del cincuenta del siglo XIX se marchó a Estados Unidos, participó en la Guerra Civil, y luego de ello se dedicó a la carrera de periodista que le abrió las puertas de la fama, los viajes a Europa, y un futuro profesional como explorador

Cuando pisó suelo norteamericano se cambió hasta su nombre de nacimiento, John Rowlands, por el de Henry Morton Stanley, y no vaciló en modificar con mentiras cualquier otro hecho real que lo incomodase.

En 1869, el editor del New York Herald, confiado en su prestigio y valor, le encomendó hallar en África al doctor David Livingstone, que se hizo famoso por sus descubrimientos y exploraciones en el continente africano (cataratas Victoria), y así lo hizo.

En 1874, un proyecto conjunto del New York Herald y el Daily Telegraph, lo puso de nuevo en África para explorar el Río Congo.

Dos años después, en 1876, el monarca Leopoldo II, lo contrató para que fuese uno de sus adalides en su proyecto de fundar y adueñarse del Congo para aprovechar sus riquezas materiales: caucho, diamantes, piedras preciosas, entre otros

Así, el Estado Libre del Congo, se convirtió en la empresa privada del rey belga que gobernó su país durante 44 años y la mencionada entidad africana desde 1885 hasta su muerte.

Si bien se comprometió frente al resto de las naciones europeas a velar y mejorar las condiciones de vida de los habitantes originarios, nada de ello cumplió, y aún más, los explotó y sometió con una brutalidad tal que produjo la matanza de unos 15 millones de congoleños.

Entre otras bestialidades, inmovilizó con cadenas a sus sirvientes y los azotó para doblegar sus voluntades, secuestró niñas y mujeres, disparó a mansalva contra los congoleños que lo desafiaban o que ya no le servían para las exploraciones, y engañó magistralmente a otros tantos habitantes del Congo para que les cedieran sus tierras al déspota monarca que representó

Gracias a los testimonios de otros colegas se lo pudo desenmascarar y mostrar lo que realmente fue: un atroz e inhumano asesino.

Otro hecho por el cual también trascendió fue por haber encontrado en África, en la aldea de Ujiji, al doctor David Livingstone, quien se hallaba desaparecido desde hacía largo tiempo y con el cual entabló algunas exploraciones.

Livingstone declinó la propuesta de Stanley de regresar a Inglaterra, inclusive, el famoso médico falleció al poco tiempo.

La única versión del encuentro la brindó Stanley y por supuesto estuvo colmada de inventos para él también aparecer en la historia como un héroe, algo que claramente no fue.

Cabe destacarse la enorme diferencia que en el plano humano marcaron ambos hombres, mientras Livingstone combatió la esclavitud y el sometimiento de la población nativa desde que puso un pie en África, Stanley, la animó y fue un cruel verdugo cuando se lo demandó.

Estuvo casado con la artista Dorothy Tennant con quien adoptó a un niño.

Murió en Londres, en el año 1904, un 10 de mayo, a los 63 años.

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