Historia de Hades, dios del Inframundo

Según la tradición de los antiguos griegos Hades era uno de los hijos de Rea y del titán Crono. En los relatos mitológicos Crono es conocido por devorar a sus hijos al nacer por temor a que alguno de ellos quisiera derrocarlo. Pero el último de los hijos de la pareja, el futuro dios Zeus, pudo ser rescatado por su madre Rea antes de ser devorado por Crono.

Durante la infancia, Zeus permaneció escondido y cuando creció se vengó de su padre haciéndole beber un veneno que le hizo sacar de sus entrañas a todos sus hijos. Zeus inició una larga batalla para derrotar a Crono y al resto de titanes, quienes fueron finalmente vencidos y acabaron sus días en el inframundo, el lugar donde habitan las almas de los fallecidos.

Tras la victoria, Zeus ocupó el lugar de su padre en el Monte Olimpo y luego se repartió el mundo en tres partes: Zeus reinaría en el Cielo como dios supremo, Poseidón tendría el control de los mares y Hades dominaría el inframundo. De esta manera, Hades se convirtió en el único de sus hermanos que no vivía en el Monte Olimpo con el resto de dioses.

El reino de las sombras

El inframundo es el reino de Hades, el lugar al que todos los humanos llegan al final de sus días y, al mismo tiempo, la morada de los cíclopes y los hecatónquiros.

El inframundo se dividía en tres subreinos:

- En los llamados Campos Elíseos moraban las almas de quienes se habían comportado en vida realizando el bien y en dicho lugar había abundancia de alimentos, todo transcurría en armonía y sus moradores no tenían que sufrir las penalidades del trabajo.

- En los Campos Asfódelos se encontraban las almas de quienes se habían comportado en vida de una manera normal y sin destacar en ningún sentido.

- Por último, en el inframundo se encontraba el Tártaro, un lugar destinado al tormento que se encontraba rodeado de un río de llamas y en el que moraban aquellos que en vida habían tenido un comportamiento indigno.

Hades gobierna sobre todo el inframundo. Cumple una doble función: evitar que alguien salga de su reino e impedir que algún humano o una divinidad pueda entrar en él. Para conseguir su propósito cuenta con la ayuda de Cerbero, un perro de tres cabezas que vigila la entrada del inframundo.

Solamente Hermes podía entrar y salir del reino de Hades, pues una de sus misiones consistía en guiar a las almas hacia su destino final.

La historia de amor entre Hades y Perséfone

Un día el dios del inframundo estaba paseando fuera de sus dominios y se encontró a Perséfone, una hermosa ninfa que era hija de Zeus y de Deméter, la diosa de la agricultura y símbolo de la fecundidad. Hades se enamoró inmediatamente de la bella ninfa y urdió un astuto plan para que su amada descendiera al inframundo.

Inicialmente, Perséfone se sintió triste por abandonar su mundo de felicidad pero con el tiempo se resignó y aceptó casarse con Hades. Ante esta situación el dios Zeus intervino tras las presiones de Deméter y alcanzó un pacto con Hades: Perséfone permanecería la mitad del tiempo en el inframundo y la otra mitad fuera de él.

El resultado del acuerdo fue positivo para los humanos, pues durante el tiempo en el que Perséfone moraba en el inframundo había lluvia y frío y cuando lo abandonaba comenzaba la primavera.

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