Biografía de Gustav Klimt

Las obras y creaciones del enorme pintor austríaco Gustav Klimt forman parte del acervo cultural del siglo XX, entre las más destacadas por su belleza y delicadeza. En sus trabajos, este autor buscó explorar la belleza de la mujer a través de sus ojos, las expresiones de sus cuerpos, creando así imágenes que son aún hoy imborrables de nuestra retina.

La historia de su vida, tal vez menos conocida que su legado, es sin duda alguna valiosa de contar.

La pobreza y el despertar del amor por el arte

A pesar de lo que uno pueda esperar, la historia de vida de los más grandes y famosos pintores del siglo XX no ha estado signada por los lujos y la abundancia, aunque en la actualidad sus obras se vendan a millones de dólares. El caso de Klimt no fue diferente, y su vida comenzó en el seno de una familia pobre y humilde que vivía en las afueras de la capital del Imperio austrohúngaro, Viena. Allí, sus padres se dedicaban a los oficios que pudieran darles trabajo manual pero nunca le aseguraban ni a él ni a sus hermanos un pasar digno y sostenido.


El beso de Klimt

El talento que Gustav demostró desde muy niño para el dibujo y el arte le hizo ganar el ingreso a través de una beca a una de las escuelas de arte más conocidas de la región. Allí pudo perfeccionar un estilo brillante y hermoso que le permitiría comenzar a ganarse la vida de lo que más le gustaba hacer: pintar. Y ese podríamos decir que sería el inicio del Klimt que ya todos conocemos.

La creación de su propia escuela y el reconocimiento internacional

En plena época de las vanguardias europeas, Klimt formó a fines del siglo XIX junto a otros artistas vieneses una escuela de arte que sería representante del arte del centro del continente y que serviría como inspiración para muchos otros pintores por venir. La escuela se conoció como Secesión Vienesa y fue uno de los puntapiés para la vanguardia del modernismo, profundamente importante en el siglo XX.

El trabajo de este pintor fue esencial y destacó por su uso de láminas de oro, de una increíble combinación de colores, por las formas humanas abstractas y delicadas, por la belleza con la que retrató el cuerpo femenino.

Klimt terminó su vida de modo repentino en 1918, a los 55 años, teniendo todavía mucho por delante y habiendo dejado a la Humanidad uno de los legados artísticos más poderosos. Su obra será recordada por siempre y sembrará nuevas inspiraciones eternamente.


La pintura de Adele Bloch-Bauer I, que generó una disputa legal

Este trabajo de Klimt, conocido como la Dama de Oro, es su creación más conocida a nivel popular, junto a la de El Beso que puede apreciarse en la primera imagen que acompaña el artículo. No obstante, en este caso hubo una polémica legal sobre la titularidad que fue reflejado incluso en una película presentada en 2015 "Woman in Gold".

La pintura fue apropiada durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis. Maria Altmann, sobrina de la protagonista del trabajo de Klimt, era la dueña según el testamento que estaba en su poder. Ella y la propia familia de Adele tuvieron que afrontar los horrores de la época, y es así que luego de varios enfrentamientos judiciales, la obra logró "escapar" de Viena y hoy se exhibe en el museo Neue Galerie de la ciudad americana de Nueva York.

> Siguiente >>>

Buscador

Recientes