Biografía de Galileo

Es considerado uno de los científicos más relevantes de la historia por sus aportaciones en física, matemáticas y astronomía. Su defensa de las teorías de Copérnico le enfrentó con el poder de la Inquisición.

Nació en Pisa en 1564 en el seno de una familia de comerciantes y siendo niño se trasladó con su familia a la ciudad de Florencia. Durante su juventud se planteó ingresar en un monasterio, pero su padre, un hombre con inquietudes científicas, hizo todo lo posible para apartarle del camino religioso.

A los 18 años inició sus estudios de medicina y filosofía en la universidad de Pisa, aunque pronto se desilusionó con estas disciplinas y se inclinó hacia el conocimiento matemático. Sus compañeros de aula le apodaron "el pendenciero", pues Galileo no evitaba el debate con sus profesores, todos ellos defensores del aristotelismo. A pesar de ello, sus maestros le admiraban por su genialidad y le llamaban "el cerebro".

Galileo es considerado el padre de la metodología científica

En 1589 obtuvo un puesto como profesor de matemáticas en la Universidad de Pisa. Desde la torre inclinada de su ciudad observó que los cuerpos no caen al suelo en proporción a su peso absoluto, tal y como se creía desde la época de Aristóteles.

Se traslada a la Universidad de Padua y para complementar sus escasos ingresos prepara horóscopos, aunque personalmente no cree en la astrología. Como su paga era muy modesta, también acogió a estudiantes de buena familia en su casa.

Según cuenta la leyenda, usando su pulso como cronómetro observó que la oscilación de un péndulo no dependía del arco recorrido sino de su longitud. Trabajando en el jardín de su casa en la fabricación de una bomba de agua descubrió los principios del movimiento uniformemente acelerado.

Con la construcción de un telescopio de veinte aumentos, pudo identificar por primera vez la naturaleza rocosa de la Luna, así como estrellas y planetas que hasta entonces no se habían visto

Fue innovador en el uso del método científico, un planteamiento que se oponía a los criterios de verdad de su tiempo y, muy especialmente, a las afirmaciones de las Sagradas Escrituras.

Tuvo que doblegarse ante los inquisidores y admitir lo que no pensaba, pero susurró una frase que ha pasado a la historia: "Eppur si muove" (y sin embargo se mueve).

Sus avances en astronomía le condujeron hacia el copernicanismo

Cuando los teólogos tuvieron noticias de que Galileo cuestionaba el orden del universo dictaminaron que el modelo heliocéntrico era toda una herejía.

Durante el juicio, Galileo fue obligado a declarar que la Tierra no se movía, tal y como afirmaban los aristotélicos y como sostenía la iglesia católica. La sentencia contra Galileo se convirtió en lectura obligatoria en todas las universidades del mundo católico.

Pasó sus últimos ocho años de vida bajo arresto domiciliario. Siguió estudiando, pero no se dedicó a ningún tema controvertido. Sufría dolores por la artrosis y estaba prácticamente ciego, por lo que no pudo disfrutar de la observación de las estrellas.

Murió con casi 78 años en su casa a las afueras de Florencia. Sus restos se encuentran en la Basílica de Santa Croce en Florencia, junto a la tumba de Miguel Ángel y Maquiavelo.

En su tumba hay dos símbolos: un telescopio y un globo terráqueo.

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