Biografía de Fidel Castro

Uno de los protagonistas más conocidos de la revolución cubana es, sin lugar a dudas, una personalidad fascinante y llena de claroscuros que vale la pena analizar.

Fidel Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, una pequeña localidad de la provincia de Holguín. Hijo natural de un emigrante gallego analfabeto y muy humilde (al igual que su madre), el joven Fidel demostró desde bien pequeño una destacada inteligencia, característica que ha sido destacada toda su vida, incluso por sus enemigos; independientemente de que se pueda estar de acuerdo o en desacuerdo con sus ideas y métodos, todo el mundo coincide en el excelente olfato político de Fidel y su gran inteligencia.

También, y debido a su humilde extracción, pudo ver con sus propios ojos las diferencias sociales, e incluso sufrir hambre, aunque el despertar de su conciencia social y política no se produciría hasta su ingreso en la universidad en 1945.

Fue en la Universidad de La Habana donde, como voraz lector, devoró libros de política, madurando ideas de izquierdas que marcarían ya su futuro, y manteniendo sus primeros roces con el poder establecido. También intenta tomar las armas por vez primera contra una dictadura.

Será en 1947, en lo que se conoce como Expedición de Cayo Confites, un fallido intento por derrocar militarmente al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo que debía partir de Cuba y llegar por mar a República Dominicana, para desembarcar a soldados de varias nacionalidades, además de dominicanos y cubanos.

La operación fue desbaratada por el propio gobierno cubano a petición del norteamericano una vez fue descubierta por Trujillo, que llegó a amenazar con bombardear La Habana si alguno de los insurgentes llegaba a poner el pie en República Dominicana. Castro consiguió burlar al ejército cubano a nado y escapar así de su confinamiento en prisión, que es el destino que sufriría el resto de los revolucionarios.

Al año siguiente viaje por Iberoamérica y da su salto a la arena internacional participando como delegado en la Conferencia Interamericana de Estudiantes. Al regresar a Cuba, se casó y pasó algún tiempo con su mujer en Nueva York.

En 1952 inicia su carrera política presentándose como independiente en las listas del Partido del Pueblo Cubano.

Dicha formación la podríamos equiparar, con el permiso de la distancia temporal y las circunstancias sociales, a movimientos renovadores de izquierdas, como PODEMOS en España o el Bloco de Esquerda en Portugal, ya que prometía acabar con la corrupción y las desigualdades sociales.

Lo que le impidió ser elegido (puesto que su partido tenía todas las de ganar) fue el golpe de estado del general Fulgencia Batista. Fidel tenía un nuevo enemigo, pero Batista acababa, sin saberlo, de crear su némesis, que lo acabaría expulsando del poder.

Castro canalizó su frustración constituyendo un movimiento que sería el germen de la futura revolución cubana.

Dicho movimiento no se quedó solamente en las palabras, sino que apostó por pasar a la acción para liberar el país, y castro se demostró un líder capaz de encandilar a sus seguidores y brillante en la estrategia.

Los intentos de asalto a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel Céspedes constituyeron los primeros aunque titubeantes pasos de lo que acabaría cristalizando como la revolución cubana.

Castro tomó parte en el asalto al cuartel de Moncada, hecho posteriormente muy mitificado por la revolución, pero el intento salió mal y fue apresado por la policía del régimen. Tampoco se produjo el alzamiento armado masivo que él esperaba.

En su juicio, haría una afirmación que ha quedado para los anales del arte de la oratoria: la historia me absolverá.

Sentenciado a quince años de prisión, cumplió menos de dos y aprovechó su liberación por una amnistía general para exiliarse a México, pasando por los Estados Unidos.

El compromiso de Fidel con la lucha revolucionaria era total, y no tenía en mente una oposición solamente política a Batista, sino que desde el primer momento quiso conformar una lucha armada activa.

Fue así como no tardó mucho en volver al asalto de Cuba, esta vez de forma definitiva...

Tras haber conseguido el apoyo financiero y logístico necesario, en 1956 Castro consigue fletar un antiguo yate de recreo (el ahora famoso Granma) en el que se hacinan 82 guerrilleros.

La intención de Castro es la misma que con el asalto al cuartel Moncada: entrar en la isla y provocar una insurrección. Para ello cuenta con agentes revolucionarios infiltrados que intentarán un alzamiento (finalmente fallido) en Santiago de Cuba.

Gracias a la maestría militar de los guerrilleros en su conjunto (algo no atribuible en exclusiva a Castro), a una moral de combate de las fuerzas de Batista que no estaba al 100% y a los errores que estas cometieron, los rebeldes acaban por alzarse con el poder el 1 de enero de 1959 con su entrada en La Habana y el abandono del país por parte de Batista.

¿Era ya entonces comunista Castro? ¿Tenía ya intención de hacerse con el poder de forma dictatorial? Historiadores apuntan que, pese a empatizar con las teorías marxistas-leninistas, Castro no era un comunista convencido, aunque sí de izquierdas, pero que dos factores lo empujaron a abrazar abiertamente el comunismo: la oposición de los Estados Unidos a su gobierno y la consiguiente posibilidad de ayuda -finalmente materializada- por parte de la URSS en el contexto de la Guerra Fría, y a que los comunistas cubanos maniobraron para apropiarse de la revolución.

Una muestra de esto último es que, según algunos testigos, cuando los guerrilleros de Sierra Maestra entraron en La Habana, se encontraron con miembros de las juventudes comunistas dirigiendo el tráfico...

Sea como fuere, lo que es más seguro es que la personalidad de Castro le hiciera creer, como les ha pasado a tantos otros gobernantes, que él era el único válido para dominar los destinos de Cuba, rompiendo así la promesa que hizo en Sierra Maestra de convocar elecciones y traspasar el poder a quien fuera elegido por el pueblo.

Fidel castro se apoyó en lo que tenía más de cara para construir un régimen personalista, persuadido de que él era el único que podía “salvar Cuba”.

Bajo un manto de teórica “liberación” del capitalismo o el imperialismo, el gobierno encabezado por Fidel va extendiendo un control y un abuso sobre la población cubana que no tiene nada a envidiar al anterior régimen de Batista.

Ello le reportará críticas, algunas venidas de antiguos compañeros revolucionarios (e incluso de familiares), pero todo no hará más que llevar a Fidel a radicalizarse más.

Internacionalmente, esto llevará a Cuba a acercarse a la Unión Soviética y a distanciarse, peligrosamente, de Estados Unidos, con dos momentos de tensión claves: el intento de invasión de Bahía de Cochinos, y la Crisis de los Misiles.

No obstante, cada ataque contra fidel no lleva a más que este se enroque en su posición y endurezca más su régimen autoritario y personalista.

Tras la caída de la URSS a principios de la década de los noventa del siglo pasado, Fidel protagonizó una huida hacia adelante que aisló todavía más al régimen cubano del resto del mundo.

Su actitud de perpetuación obcecada en el poder no ha hecho más que perjudicar a su pueblo, aunque su hermano Raúl vió al asumir el poder que Fidel dejó por sus condiciones de salud en 2008, que tenía que empezar a abrir Cuba, y eso ha hecho desde entonces de forma moderada y paulatina.

Fidel ya no volvería a la vida política, y apenas a la pública, hasta su muerte en 2016.

Independientemente que se sea partidario o detractor de Fidel Castro, su vida, sus ideas y sus acciones son dignas de un estudio que huya al apasionamiento de la propaganda revolucionaria o de la contrapropaganda del exilio cubano.

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