Biografía de Fernando Daquilema

Es muy probable que ningún ecuatoriano adulto ignore quién fue Fernando Daquilema. Han transcurrido más de 140 años desde su muerte, pero es recordado como un héroe nacional, pues luchó por la dignidad de su pueblo.

No se conserva una partida de nacimiento que acredite la fecha exacta en que vino al mundo, pero se cree que nació en 1845. Provenía de una familia indígena de la actual provincia de Chimborazo. Según la tradición familiar los Daquilema venían de una estirpe de sangre real, concretamente de los antiguos mandatarios Puruhas.

Su padre trabajaba en condiciones muy precarias en la hacienda Tungurahuilla, un lugar donde el dueño de las tierras tenía la costumbre de castigar a los empleados con latigazos y les obligaba a trabajar sin salario durante dos días a la semana. Si alguno se resistía el castigo era la prisión.

Contexto histórico de la rebelión indígena

Por entonces los indígenas ecuatorianos se encontraban en una situación extrema: obligados a pagar diezmos y tributos a la iglesia y hostigados por los terratenientes. Solo pequeñas comunidades estaban autorizadas a trabajar sus propias tierras. En este clima social se produjeron distintos levantamientos de los pueblos indígenas.

Para aplacar las sublevaciones el gobierno del presidente García Moreno impuso una política enérgica y etiquetó a los sublevados como enemigos del orden y de la religión.

Una revuelta indígena que los ecuatorianos mantienen en la memoria colectiva

En 1871 Fernando Daquilema se convirtió en el líder de miles de indígenas que no estaban dispuestos a seguir pagando altos impuestos y querían una vida digna para su gente. Como símbolo de la protesta se vistieron con ponchos de color negro. Los sublevados de los distintos ayllus de Chimborazo encendieron fogatas e hicieron sonar bocinas para comunicarse.

Armados con palos de madera y con machetes atacaron varias localidades de la zona y se enfrentaron valientemente a las tropas del ejército. Según las crónicas de aquellos años antes de iniciar su lucha Daquilema se despidió serenamente de su esposa, pero otras fuentes sostienen que su esposa le acompañó a lo largo de toda la campaña.

Durante los siguientes días los rebeldes atacaron parroquias y tomaron varias localidades (según algunos investigadores en una pequeña capilla Fernando Daquilema fue proclamado como nuevo rey de los indígenas). Finalmente el gobierno envió más tropas y se pudo sofocar la rebelión. Los líderes de los alzados fueron fusilados y Daquilema fue enviado a la prisión de Riobamba.

En principio, el gobierno pensó en indultarle, pero al final hubo un cambio de decisión y Daquilema fue juzgado en un consejo de guerra (como solo hablaba la lengua quechua el tribunal ordenó la presencia de un intérprete para comunicarse con el acusado).

Después de su ejecución el cadáver permaneció a la vista de todos durante dos días

En marzo de 1872 el tribunal dictó una sentencia en la que fue acusado de los delitos de robo, amotinamiento y asesinato.

En su última noche recibió la visita de un sacerdote, pero no pudieron entenderse porque el religioso no hablaba quechua.

Fernando Daquilema fue ajusticiado el 8 de abril de 1872 en el patíbulo que se construyó en la plaza de Yaruquíes.

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